Cataluña dejará de tener sed
El 20 de julio se inaugura la planta desalinizadora de El Prat como la más grande de Europa para el abastecimiento de las personas
Las últimas sequías vividas en Cataluña pusieron en jaque al gobierno autonómico y estatal y pusieron de manifiesto el mal estado de las infraestructuras y la ineficacia de las mismas para resolver todas las necesidades de consumo.
Tras el seco verano del 2005 se aprobó -siguiendo las bases del Plan Hidrológico Nacional del PSOE- la construcción de la desalinizadora de El Prat, que será inaugurada el próximo 20 de julio de este verano; y lo hará con los pantanos catalanes prácticamente llenos. Con la nueva instalación se asegura el abastecimiento de agua para el consumo doméstico del Área Metropolitana hasta el 2015 aproximadamente, con lo que se apaga la sed de Cataluña de los últimos años y, sobre todo, la dependencia de la cuenca del Ebro y del cielo.
230 millones vale la construcción de la segunda mayor desalinizadora de Europa y la más importante para el abastecimiento doméstico, financiada en un 75% por el fondo de cohesión de la Unión Europea. Pese a que el agua dulce que se extraiga del proceso de ósmosis inversa -hacer pasar el agua a presión por una fina membrana para separar la sal- suministrará empresarios y agricultures en sus tareas, sin duda, la desalinizadora de El Prat debe resolver la escasez de agua dulce para el consumo humano. Con este fin, tiene una capacidad para producir hasta 60 hm3 de agua dulce al año, lo que significa el 20% del consumo de Barcelona o diez veces el consumo de la ciudad donde está instalada, El Prat de Llobregat.
La apuesta por el Estado español y el gobierno catalán por este tipo de tecnología y infraestructura parece clara. En España hay 950 desalinizadoras y en Cataluña se prevén cuatro para el 2015 con una capacidad de hasta 200 hm3 de agua dulce en total, un 30% aproximadamente de lo que consumen los cuatro millones de ciudadanos que se benefician de las cuencas Ter-Llobregat, según informaba la Agència Catalana de l'Aigua. Parece razonable descartar, por tanto, las grandes y costosas operaciones de trasvases de ríos que se estudiaron en el 2007, en donde no sólo se tenía en cuenta el Ebro si no también el río suizo-francés Roine, a propuesta de CiU. Así opina el teniente de alcalde del área de urbanismo, territorio y medio ambiente, Sergi Alegre: “Se desconfiaba mucho en la construcción de los trasvases por el posible mal uso que se podía dar, más destinado a industrias que no a las necesidades de consumo humano. No se descartan pequeñas conexiones, pero sí se apuesta claramente por desalinizadoras que ayuden a descargar la dependencia de los ríos”.
Es indudable que el objetivo primordial pasa por garantizar el suministro de agua potable para el consumo de la población catalana; sin embargo, el proceso de desalinización del agua marina es la única estrategia que asegura una mejora de los cauces fluviales y de su ecosistema. Todas las medidas propuestas tenían como denominador común el agua dulce de los ríos. Con la desalinizadora se descarga de presión a los dos ríos catalanes con lo que se prevé un aumento del caudal y, por tanto, una mejora de las condiciones medioambientales de ambos. Y lo hace aprovechando como materia primera un recurso 'infinito' como es el agua del mar.
Los beneficios son claros, en comparación con el resto de medidas que se propusieron, ventajas que afectarán indirectamente a las economías familiares, ahora en tiempos de crisis. Son históricos los problemas de alta salinidad del río Llobregat y de la dureza del agua de toda la cuenca del Ter y del Llobregat, debido a una cuenta potásica naturals y a la actividad minera que se ha desarrollado a lo largo de los años en la Cataluña Central. La entrada en funcionamiento de la desalinizadora del Llobregat y las mejoras desarrolladas en las centrales potabilizadoras de Abrera y de Sant Joan Despí permitirá una mejora de la calidad y el gusto del agua suministrada al área metropolitana. Pero lo más importante es que se calcula que estas mejoras representarán un ahorro de entre 35 y 40 euros por hogar al año, en cuestión de reparaciones de electrodomésticos, tuberías, energía, etc.
Última tecnología para el trato de la salmorra y el gasto eléctrico
La gran inversión realizada en la nueva desalinizadora catalana, con 150 millones de euros de la Unión Europea, permite aplicar la última tecnologia para reducir las mínimas consecuencias medioambientales que pueda general, así como el principal gasto de las instalaciones: la electricidad.
Se debe de tener muy en cuenta la expulsión de salmorra o lo que es lo mismo, cantidad de agua con una alta concentración de sal que va a parar al mar. En el proceso de ósmosis inversa, tras aplicar presión al agua y hacerla pasar por una fina membrana, se consigue que los iones de sal se separen de su disolvente -el agua-. Así obtenemos un 40% de agua dulce y el resto será salmorra que irá a parar al mar. En números concretos, el agua dulce contiene menos del 1% de sal, lo que es imperceptible para el sabor de nuestro paladar, mientras que el agua marina contiene entre el 3 y 4% de sal. La salmorra supera en algunos puntos esta concentración salina, lo que puede afectar al ecosistema cercano a la expulsión del residuo.
No será el caso de la desalinizadora de El Prat, en la cual se han adoptado dos medidas fundamentales, ambas muy ligadas a la depuradora pratense que se sitúa al lado de la nueva infraestructura. La primera se refiere al tubo emisario de la depuradora, el cual está situado a tres quilómetros de la costa y a unos sesenta metros de profundidad, en donde no se genera impacto alguno sobre el medio marino; y la segunda medida, es la mezcla del agua de la depuradora con la salmorra lo que disminuye la concentración de sal. Además, el emisario de extracción tiene en sus últimos 600 metros, una boca con cuatro salidas al mar cada cincuenta metros, disminuyendo así el impacto de la salmorra con un total de 52 tubos de expulsión.
El principal coste de la generación de agua dulce a través de la ósmosis inversa es la gran cantidad de energía electrica que se necesita para el bombardeo a presión del agua. La alta tecnología de la nueva central desalinizadora permite reducir la energía a menos de 3 kWh/m3, cuando lo normal era casi cuatro kWh para la mitad de capacidad (2005). Un sistema instalado en la zona de ósmosis inversa permitirá aprovechar la presión de 70 Pa del 60% del agua salada (salmorra) que se desprende para inyectarla de nuevo con el agua marina. Se conoce como recuperación de energía a través de intercambiadores de presión, el sistema más avanzado que existe actualmente.
Además, de este novedoso sistema la calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria que se necesita en la planta se producirá gracias a la energía térmica que se desprenderá de un parque fotovoltaico en la cubierta del edificio. La inversión será recompensada con un millón de kWh anuales.
Queda demostrada la preocupación por el medio ambiente y la necesidad de adoptar nuevas medidas a nivel gubernamental, debido a los cambios perceptibles que se están dando en nuestro planeta, entre ellos, la desertización del terreno en cuotas cada vez más altas. En los últimos diez años se han producido hasta ocho periodos de sequía, los más recientes, en 2005 y 2007. La temperatura en Cataluña, según los expertos, ha subido un 1'2º en 60 años. Es por ello que son necesarias políticas sostenibles y más en el ámbito hidrológico, cuestión que se plantea como fuente de conflicto para un futuro, quien sabe si cercano; políticas que deben de ir acompañadas de restricciones del consumo con la colaboración humilde de cada ciudadano.



