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Los menores de Barcelona tienen un acceso muy fácil al alcohol

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Los menores de edad de Barcelona tienen una gran facilidad de acceso a las bebidas alcohólicas en supermercados, establecimientos de comida rápida, bazares y bares en comparación con los de otras comunidades como Madrid, ciudad donde se encuentran con mayores dificultades para obtener este tipo de bebidas.

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ha sido la entidad encargada de comprobar estos datos que ha publicado recientemente tras elaborar un estudio que tenía por objetivo comprobar si se vende alcohol a los menores de edad. Para realizar el análisis se escogió un grupo de seis jóvenes de entre 15 y 17 años (seguidos cada uno por un adulto encargado de observar lo que sucedía) que visitaron 123 establecimientos de gran concurrencia juvenil de Barcelona, Bilbao, Valencia, Madrid, Granada y Valladolid donde debían comprar o pedir cerveza o whisky. Pues bien, el estudio llevado a cabo por la OCU revela que un 81% de todos los establecimientos en los que se intentó comprar alcohol incumplió la prohibición que establece la Ley de prohibición de venta de bebidas alcohólicas a los menores de 18 años y casi la mitad de los locales (un 48%) no exhibe el cartel obligatorio de “Prohibida la venta de alcohol a menores”. En Barcelona precisamente, no se pidió el DNI a ninguno de los jóvenes que consiguieron finalmente comprar el alcohol (tenían 15 y 16 años). Por otro lado, la mayoría de locales en los que se hizo el experimento no cumplen con las exigencias de separar y diferenciar las bebidas alcohólicas del resto de bebidas (un 36% de los locales no las separan de los refrescos).

En España, las encuestas de los organismos públicos indican que el alcohol es la droga más consumida por los adolescentes. Los jóvenes perciben que el alcohol es accesible y lo consideran una buena opción para pasar un buen rato entre amigos, sobre todo, durante los fines de semana. Además de ello el consumo de bebidas alcohólicas es una conducta muy aceptada socialmente en el país pero aún así la mayoría de españoles está de acuerdo con la ley de prohibición de la venta de alcohol a menores. El problema es ¿se cumple esta prohibición?

Dos menores de edad: Laura C. (15 años) y Santi R. (16 años) han reproducido el método utilizado por la OCU pero esta vez, lo han hecho de forma localizada en Terrassa, ciudad de 206.245 habitantes situada en la zona metropolitana de Barcelona. Así pues, Laura C. y Santi R. han entrado cada uno en seis establecimientos distintos: un hipermercado, una tienda de servicio durante 24 horas, un restaurante de comida rápida, una tienda de tipo bazar, un bar y un local de ocio nocturno del municipio. La prueba se ha llevado a cabo durante un día en el que los dos menores de edad han intentado pasar por caja con un par de botellas de cerveza y una botella de Vodka con el pacto previo de que debían alegar que era para consumo propio en caso de alguna pregunta por parte del cajero, cajera o propietario del establecimiento. Los resultados han sido completamente reveladores y se puede decir que confirman el estudio realizado por la OCU.

Santi R. y Laura C. consiguieron reunir entre los dos 12 botellas de cerveza y 6 botellas de vodka. El que consiguió comprar más alcohol con menos obstáculos fue Santi R. que pudo pasar por la zona de caja y salir con su compra en cuatro de los locales que visitó. Estos cuatro lugares donde el menor consiguió comprar sin problema dos botellas de cerveza y una de vodka fueron el hipermercado, donde la cajera no pidió ningún documento a Santi y cobró las bebidas automáticamente; la tienda de servicio durante 24 horas, que tampoco tuvo ningún problema en vender las bebidas al joven; el restaurante de comida rápida, y finalmente, la tienda de tipo bazar. Laura C. lo tuvo un poco más difícil. Ella pudo comprar cuatro botellas de cerveza y dos botellas de vodka en total ya que solo en dos de los establecimientos que visitó no le pidieron el DNI. Estos dos locales que vendieron el alcohol a Laura C. fueron el restaurante de comida rápida y el hipermercado mientras que no lo hicieron en los otros cuatro establecimientos.

Las conclusiones de esta prueba indican que los menores tienen acceso al alcohol, si bien el aspecto físico o incluso el sexo del joven son factores que facilitan o dificultan el acceso, los menores pueden comprar alcohol con una relativa facilidad sin ningún tipo de obstáculo. Llama la atención también el hecho de que los dos únicos locales donde no se vendió alcohol a Santi R. son un bar y un local de ocio (lugar en que los jóvenes más consumen, sobre todo en los fines de semana).

El origen del problema

Muchos establecimientos permiten el acceso de los menores al alcohol pero el origen del problema se encuentra en la elección que los jóvenes tienen cuando se encuentran delante del alcohol. En muchas ciudades hay alguna zona en la que los jóvenes suelen reunirse para hacer lo que se conoce como el botellón, una actividad que les permite relacionarse y beber alcohol a un precio más asequible que el de los establecimientos de ocio. Irene S. de 16 años confiesa igual que los jóvenes que la acompañan frecuentar esa actividad: “Hacemos botellón siempre que salimos y luego vamos a la discoteca”. Los motivos que ella da para explicar el por qué consume alcohol son aprobados por el resto del grupo: “No es para ser más guay como algunos dicen, yo bebo porque me gusta y porque es una forma de pasarlo bien con mis amigos”. Una de las amigas de Irene añade sus motivos personales: “Hay gente a la que le cuesta soltarse. A mí me mola estar contentilla para estar menos cortada.” Las conclusiones al final de la conversación parecen apuntar a que los jóvenes beben sobre todo para socializarse, para sentirse integrados en el grupo y también lo hacen porque les gusta el efecto que produce el alcohol en su cuerpo, provocándoles desinhibición, más facilidad para acercarse a la persona con quien quieren conversar o incluso menos timidez a la hora de bailar en las discotecas y relacionarse. Uno de los chicos del grupo que prefiere no revelar su nombre dice: “Yo no hablo igual cuando estoy normal y cuando he bebido algún cubata. Cuando me tomo algo estoy más contento y me es más fácil aguantar todas esas horas metido dentro de la discoteca porque yo no bailo, ¿y si no bailo, qué hago?”. Todos estos motivos son los principales que llevan a los jóvenes y entre ellos a los menores a consumir alcohol pero por otro lado ellos desaprueban es el exceso. Irene ha pasado por esa situación: “No me da buen rollo ver a mis amigos tirados por el suelo. Reconozco que yo alguna vez me he pasado pero tienes tu castigo porque lo pasas fatal, sobre todo al día siguiente.”

Las propuestas de las instituciones

Actualmente la ley prevé que está prohibido vender o dispensar a los menores de 18 años bebidas alcohólicas u otro producto que las imite o induzca a su consumo, así como que los menores de edad puedan vender esos productos. En caso de duda, los propietarios y empleados de los establecimientos en los que se vende alcohol deberán exigir la presentación de un documento oficial acreditativo de la edad.

El municipio donde se ha llevado a cabo el experimento con los los dos menores de edad (Terrassa), está llevando a cabo políticas para paliar el problema existente con los jóvenes y el alcohol. El regidor de Joventut i Lleure de Terrassa, Jordi Ballart, considera que hay que incidir sobre el tema desincentivando el consumo insistiendo sobretodo en las decisiones tomadas por los menores de edad, es decir, hay que controlar el momento en el cual el menor decide consumir alcohol o decide no hacerlo. Esta es, según su parecido, la forma más efectiva y controlable que existe para remediar este problema puesto que es muy difícil controlar la aplicación de la ley de prohibición de venta de alcohol en todos los locales que disponen de este producto. El Plan estratégico objetivo central de Juventud que ha llevado a cabo incluye las líneas estratégicas y las propuestas dirigidas a los jóvenes por tal de intensificar los mecanismos de información y ampliar también los puntos de información en los espacios de ocio, estableciendo nuevas dinámicas de acercamiento a los jóvenes y buscando la colaboración del sector privado por tal de prevenir conductas de riesgo en relación con el consumo de drogas y alcohol.

La estrategia que plantea el regidor de Joventut i Lleure de Terrassa es preventiva en relación con los factores de riesgo des de la adolescencia (los adolescentes de este municipio se inician en el consumo de alcohol entre los 15 y los 19 años, según el último informe del diagnóstico de la juventud de Terrassa). Esta prevención debe aplicarse, según el regidor, con la implicación del sistema educativo de la ciudad que debe incluir dentro de sus ámbitos educativos los temas e informaciones relacionadas con el consumo de alcohol, drogas y demás estupefacientes con la finalidad de educar al público adolescente e informarlo a una pronta edad.

Por otro lado, Terrassa cuenta con un servicio especializado en el área de juventud, el Servei de Joventut i Lleure, un órgano que realiza un seguimiento i una coordinación interdepartamental municipal cuyos objetivos son los de debatir los temas concernientes a los jóvenes del municipio y hacer un seguimiento de las grandes propuestas de acción municipal des de la perspectiva juvenil.

El gobierno español, por su parte, procura una fuerte regulación para el consumo de bebidas alcohólicas. Actualmente el Ministerio de Sanidad y Consumo está elaborando un anteproyecto de ley que ponga limitaciones a la venta de bebidas alcohólicas considerando que la reducción de la oferta y la demanda son dos de los elementos clave para luchar contra los problemas que acarrea el consumo de alcohol en la salud, tal como ha sido reconocido por la OMS. De esta manera, el anteproyecto de ley prevé restricciones para la publicidad y prohibirá la venta en espectáculos públicos. Además de ello, el anteproyecto de ley quiere prohibir el consumo de alcohol a menores en la vía pública y responsabilizar a los padres o tutores de las sanciones pertinentes. La iniciativa responde a un grave problema de salud pública dado que cada vez es más precoz la edad en la que los menores se inician en este tipo de hábitos y cada vez son más los jóvenes que reconocer haberse emborrachado a una edad más pronta. Para reducir este grave problema el proyecto dicta medidas restrictivas como que no se podrá dispensar alcohol a los menores para su consumo inmediato en los establecimientos de ocio y en los restaurantes, ni podrá venderse en máquinas automáticas, salvo que cumplan determinados requisitos, como la ubicación en determinados lugares que permitan su control por parte del dueño o los trabajadores del establecimiento en cuestión.

Noticia editada por:

Keren Manzano gonzález

hace 1 año y 28 días

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