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El Liceo Francés, "destination incertaine"

Más de 600 familias del Liceo Francés de Barcelona se niegan a pagar más para financiar un nuevo centro.

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Mientras que la mayoría de familias esperan la publicación de las listas de admitidos en centros educativos catalanes para el curso que viene, los padres con niños matriculados en el Liceo Francés de Barcelona se plantean la posibilidad de cambiar a sus hijos de colegio. Y es que, a fecha de hoy y desde que se conoció que el Liceo iba a incrementar las cuotas escolares en un 11% –y con un 8% más previsto para el siguiente año–, ya son más de 600 las familias que se han negado a pagar el recibo del segundo trimestre. Esta cifra supone más del 60% del total de 1.000 familias que pagan la cuota escolar normal o que reciben una beca parcial por parte del Estado francés. El resto, unas 800, están becadas totalmente o bien se benefician de mantener un vínculo directo con instituciones francesas (profesores, empresarios, diplomáticos…). La magnitud del problema es, pues, preocupante.

Esta medida de presión, emprendida desde la Asociación de Padres de Alumnos del Liceo (APE, en sus siglas en francés), no está sólo motivada por considerarse excesivos los aumentos, sino también porque el Liceo planea costear la construcción de un nuevo centro escolar con las aportaciones de las familias. Al no recibir las subvenciones francesas y catalanas previstas para este fin, el Liceo necesitaría recurrir a ellas, aplicándoles un aumento anual del 10% durante los próximos cinco años, lo que supondría dos tercios del coste total del proyecto. Desde la APE el mensaje es claro: las familias no están dispuestas a pagar por un nuevo centro público francés del que sus hijos no van a beneficiarse.

La decisión del futuro Liceo, que se localizaría en Montgat (Maresme), depende de lo que decida el próximo 15 de marzo el Consejo Administrativo la Agencia para la Enseñanza Francesa en el Extranjero (AEFE), organismo público francés que gestiona el colegio. Según fuentes de la APE, el impago se mantendrá hasta conocer la resolución de la Agencia sobre la apertura o no del nuevo centro; momento en el que los padres y madres, representados por la APE, decidirán cual va a ser el siguiente paso.

La situación es especialmente complicada para las familias de dos o más hijos que se encuentran en los primeros cursos, a los que les quedan por delante muchos años en el Liceo. F.C. es un claro ejemplo de ello: tres hijos de entre 7 y 12 años a su cargo, en paro y sin becas. Para familias como la suya, seguir el curso que viene en el Liceo se presenta como algo casi imposible. Las circunstancias y, por lo tanto, las posturas de todos los padres no son, aun así, homogéneas. En el Liceo Francés de Barcelona estudian más de 2.800 alumnos, que se traducen en unas 1.800 familias. Como se ha comentado, 800 de éstas tienen cubiertos todos los costes escolares y “sólo” 1.000 pagan realmente. De entre estas 1.000, más de 600 han seguido la iniciativa de no abonar los gastos de escolaridad del segundo trimestre, como F.C., pero ¿y las restantes?

El caso de L.P. también ofrece una visión paralela a lo que está sucediendo. Tiene tres hijos, pero de edad más avanzada; a parte, los gastos escolares de los tres últimos cursos de todos ellos los cubre y cubrirá la AEFE por el hecho de tener la doble nacionalidad, española y francesa. Después de pensarlo mucho, decidió efectuar el pago; comprensiblemente, no quería arriesgarse a perder la subvención. Por otro lado también están aquellas familias que, ya sea por tener sólo un hijo en el colegio o porque su situación económica les permite afrontar el aumento de las cuotas sin demasiado problema, se muestran dispuestas a participar en la construcción del supuesto nuevo centro. “Hay que recordar que el Liceo Francés actual se construyó, en un 59%, gracias a las aportaciones de las familias”, razonan algunos padres. Claro que –para muchos cabría remarcar– sus hijos acabaron beneficiándose de esa inversión; algo distinto de lo que sucedería con el proyecto de Montgat.

Si las cosas no parecen estar lo bastante complicadas ya, al Liceo se le viene todavía otro problema encima: el nuevo método aplicado a los colegios extranjeros para obtener la nota de acceso a las universidades españolas, consecuencia del tan debatido plan Bolonia. Hasta el momento los alumnos que terminaban el Bac francés (equivalente al bachillerato español) obtenían la media añadiendo un correctivo a su nota final, lo que servía para equiparar el sistema de avaluación francés (que tiende a la baja) a las notas españolas. Pero ahora este correctivo se elimina, de modo que los estudiantes del Liceo y de otros centros extranjeros lo tendrán complicado para acceder a los estudios más demandados. Ante esto, no es de extrañar que algunos padres piensen en cambiar a sus hijos de colegio para que puedan obtener una buena nota de corte.

Más y más turbulencias que hacen vacilar al Liceo Francés de Barcelona. ¿Cuántos alumnos habrán dejado el colegio el curso que viene? ¿Qué sucederá después de la decisión de la AEFE el 15 de marzo? ¿Cuáles van a ser, definitivamente, los costes escolares de los próximos cinco años que tanto reclaman conocer las familias? Un futuro demasiado incierto para los tan disciplinados franceses.

El Liceo, público

En contra de lo que cree la mayoría, el Liceo Francés no responde al modelo de educación privada. Es cierto que la Generalitat no ejerce ninguna competencia sobre dicha institución pero sí lo hace el Estado Francés a través de la gestión directa del organismo público AEFE. Así, la particularidad del Liceo no reside en el elitismo propio de la titularidad privada, sino en el hecho de que sus alumnos siguen el plan de estudios del sistema educativo público francés.

Grupo Lippmann

hace 6 meses y 18 días

Fem un reportatge sobre la forta protesta de les famílies del Liceu Francés davant la pujada de preus

Xavier Mas de Xaxàs

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He montado Wikidiario con ayuda de muchas personas con ideas y ganas de mejorar el periodismo. Hace más de 20 años que trabajo en La Vanguardia, lo que supone haber haber hecho casi de todo en esta profesión. También he escrito dos libros: La sonrisa americana (sobre Estados Unidos) y Mentiras (sobre periodismo).

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