Nunca es tarde para aprender
La Educación de adultos se adapta para rescatar a los jóvenes que fracasaron en el instituto
El Centro Público de Educación de Personas Adultas Miguel Hernández está situado en el casco antiguo de Huesca, a escasos metros de la fachada este de la catedral. El centro histórico de la capital oscense está dominado por antiguas viviendas de no más de tres alturas y calles peatonales que describen rampas imposibles. Solo algún anciano paseando o el eco de la risa de algún niño nos recuerdan que todavía sigue habitado. Pero el silencio y la calma que se apoderan de la zona contrastan con la actividad del centro educativo en plena “hora punta” que comienza a percibirse nada más cruzar la verja verde del patio.
Personas mayores, jóvenes y adolescentes, inmigrantes… todos ellos tienen algo que aprender en el Miguel Hernández. Resultaría difícil encontrar un centro educativo con alumnos más variopintos que los que habitualmente acuden este. Diversidad que propician la variada oferta de cursos de formación que aquí se imparten y, por qué no decirlo, de la gratuidad de los mismos. La financiación del centro proviene íntegramente del Gobierno de Aragón, concretamente este servicio depende de la Comarca de La Hoya de Huesca. De este modo, todos los trabajadores del centro son trabajadores de la comarca y los alumnos no tienen que pagar por las clases a las que acuden.
Tradicionalmente la Educación de Adultos estaba dirigida a aquellas personas que no habían adquirido una formación básica durante su etapa escolar. En este tipo de centros se les ofrecía la posibilidad de obtener el Graduado Escolar, lo que hoy en día se denomina Graduado en Educación Secundaria. Pese a que en la actualidad la oferta es mucho más amplia, la ESPA (Educación Secundaria de Personas Adultas, equivalente a la ESO) continúa siendo uno de los principales motores de la educación de adultos.
Cada vez son menos los alumnos de ESPA con las características que solían tener en el pasado. Las personas mayores que en su día no pudieron estudiar y que se planteaban la formación como un reto personal o que la necesitaban para aspirar a un trabajo mejor han dado paso a los jóvenes que abandonan el instituto sin el título de ESO. Tras el fracaso escolar llegan al centro animados por sus padres. Miguel Ángel, profesor de Lengua y Literatura de ESPA nos habla de este grupo: “Muchos son chicos desmotivados tras su paso por el instituto que quieren obtener el título de manera rápida y fácil y no es sencillo tratar con ellos”, asegura. Los profesores tratan de adaptar los contenidos a las especificidades de los alumnos, muchos de los cuales trabajan y estudian a la vez. “Tenemos en cuenta que son alumnos con fracaso escolar e intentamos que aprendan de manera amena y estimulante, presentándoles la materia de forma clara y trabajando con ellos, tratando de estimularles. Pero eso no significa que sea más fácil aprobar”, recalca el profesor.
Diego es uno de estos alumnos. Tiene 19 años y nunca fue un buen estudiante, ahora acaba de conseguir por fin el graduado. Hace dos años entró en la Escuela Taller Arte Abierto, un curso dependiente del ayuntamiento que además de proporcionar a los alumnos una formación específica sobre pintura mural, les ofrece la posibilidad de compaginarlo con la ESPA. “Ahora que tengo el título podré hacer bachiller. Cuando iba al instituto me aburría y no quería estudiar. Pero después de haber estado trabajando ya sé lo importante que es tener una buena formación”, dice convencido.
Además, el Miguel Hernández ofrece una gran variedad de cursos formativos desde el aprendizaje de idiomas hasta informática pasando por español para inmigrantes o técnicas de activación de la memoria. El director del centro, Eduardo Sanvicente, nos habla sobre su funcionamiento: “Cada curso tratamos de adecuar la oferta a la demanda, no siempre impartimos las mismas materias y en la misma proporción, depende mucho de los alumnos”, explica. “En el centro tenemos bastante libertad en ese sentido, tenemos bastante autonomía para decidir como gestionamos los recursos”, añade el director. En los últimos años el mayor reto ha venido de la mano de los nuevos ciudadanos de Huesca, inmigrantes fundamentalmente africanos y europeos del este, con necesidades distintas a las que tradicionalmente satisfacía el centro. “Los inmigrantes forman uno de los grupos más numerosos entre nuestro alumnado. Los cursos de español para inmigrantes y de carnet de conducir son los más demandados”, afirma Sanvicente.
Muchos de estos alumnos llegan al Miguel Hernández a través de los servicios sociales del Ayuntamiento de Huesca, con quien mantienen una relación muy fructífera. Ester Iglesias es una de las asistentes sociales que trabaja en el consistorio oscense: “Nosotros intentamos asesorar a los inmigrantes que llegan aquí desorientados. Les informamos de las posibilidades que el centro les ofrece”, comenta. Iglesias destaca la importante labor social que se realizan los educadores: “Conocer el idioma o tener el carnet de conducir en regla es fundamental para encontrar empleo, y en el centro consiguen que esto sea posible y siempre de manera gratuita, algo trascendental para estos alumnos”, concluye la asistente social.
Mahamadu llegó a España hace dos años. Mediante los servicios sociales llegó al centro sin hablar prácticamente ni una palabra de nuestro idioma. “No sabía hablar español. Era muy difícil que me dieran trabajo porque no podía comprender”, nos cuenta el joven en correcto castellano. Mahamadu está muy agradecido porque poco después de haber comenzado el curso consiguió trabajo en la construcción. Ahora, acude de nuevo a clases para sacarse el carnet de conducir y tener más opciones de continuar trabajando: “Yo estoy en una empresa pero ahora ya no hay tanto trabajo y han echado a gente. Si tengo el carnet creo que será más fácil conseguir otro trabajo” comenta esperanzado.
Adaptarse a los nuevos tiempos supone también un reto para los profesores que han de ir adecuándose y complementando su formación para seguir ofreciendo garantías en los nuevos cursos. A excepción de los profesores que imparten las clases de Graduado en Educación Secundaria, los docentes del Miguel Hernández imparten diversas materias que se van modificando cada curso, Gloria es una de ellos.
En el curso que ahora concluye, Gloria ha dado clases de francés, de inglés y de activación de la memoria, todos ellos en distintas localidades de la Hoya de Huesca, un servicio que también forma parte de las actividades del Miguel Hernández. “Empecé dando clases de graduado escolar hace casi veinte años pero ya sabes lo que dicen: renovarse o morir”, comenta Gloria. Ella estudió Magisterio Especializado en Lengua Francesa pero en todos sus años de docencia ha seguido formándose en otras disciplinas.
Uno de los pueblos a los que Gloria se desplaza desde el centro es Bolea, una pequeña localidad situada a veinte kilómetros de Huesca en la que imparte el curso “Técnicas de Activación de la Memoria” una vez a la semana. A la clase, en un pequeño local en la planta baja del ayuntamiento, acuden unas quince mujeres de avanzada edad que parecen encantadas con el cursillo y también con la maestra: “Nos lo pasamos muy bien y Gloria es muy trabajadora, nos trata muy bien y tiene mucha paciencia”, comenta Carmen, una de las alumnas. “Casi ninguna de nosotras pudo ir mucho a la escuela, aquí nos ayudan a que no se nos olvide lo poco que sabemos y así salimos un poco de casa”, nos cuenta Angelines, otra de las señoras que acuden al curso.
Hoy Gloria trae unas fichas con acertijos y juegos de memoria, Carmen es una de las más rápidas en encontrar la solución. “Hay niveles muy distintos porque hay alumnas de edades muy diferentes. Lo que intento es hacer que esto no afecte a las que les cuesta más, porque a veces son como niñas: compiten, tienen celos…”, asegura la educadora. En cuanto a porqué se dedica a la educación de adultos, Gloria lo tiene claro: “Es muy gratificante, son personas que están aquí porque quieren y eso se nota. Tienen mucho interés por aprender, por mejorar y eso es lo mejor con lo que un educador se puede encontrar”.
A menudo Gloria y sus compañeros se topan con muchos de sus exalumnos, personas que han mejorado su nivel de vida, inmigrantes que tienen un trabajo, jóvenes que continúan estudiando… La labor de los educadores de adultos es una tarea silenciosa pero no ingrata puesto que cumplen una importante labor social atendiendo a grupos de personas que necesitan una oportunidad y que continúan formándose al margen del camino convencional, como Miguel Hernández.
Con la colaboración de: Irene Ballestar Sandra Fontanet Irene García-Arnau Laura Méndez Blanca Mendiguren



