''Interviú'': 34 años destapándolo todo
Interviú abrió el camino al periodismo de investigación en España. Hoy parece que ha optado por una vía más frívola
Tres décadas y media lleva Interviú con la denuncia por bandera, así como con la intención de enseñar los cuerpos de las mujeres más bellas del planeta. A pesar de haber marcado una época y de haber abierto un camino en el periodismo de investigación en España, el medio sufre la crisis de la profesión y ha adoptado un camino más “frívolo”, según indican Xavier Vinader, ex redactor de la casa, y Paco Elvira, antiguo fotógrafo de la publicación.
Andreu Buenafuente abre las páginas en el nuevo diseño de la revista Interviú. El showman es la puerta de entrada a los dos atractivos de la publicación, el periodismo de investigación y las fotografías de mujeres bellas. Pero, no sólo de desnudos y de autores populares sobrevive una cabecera, e Interviú sopla este año 34 velas. La época dorada del semanario ya ha expirado, según comenta el periodista Xavier Vinader, pero, a pesar de ello, la revista sigue dando guerra cada semana.
El del Reus ha llegado para el lavado de cara del número 1.776 del pasado mes de mayo. El presentador de televisión se une al plantel de firmas compuesto por Juan José Millás, Mamen Mendizábal, Teresa Viejo, Ángel Antonio Herrera, Joaquín Sabina, entre otros. También, el caricaturista Eneko se suma a la revista y ayuda al catalán en la primera carilla de la publicación.
Interviú vio la luz en 1976 fruto del impulso personal de Antonio Asensio, fundador del Grupo Zeta, el cual, según afirma Paco Elvira, ex fotógrafo de la revista y actual profesor en la Autònoma de Barcelona, “tuvo mucho ojo para saber lo que quería la gente” y ese híbrido entre información y espectáculo aún llega a nuestras manos.
Por su parte, Manuel Marlasca, actual director adjunto y reportero de investigación de la revista, argumenta que a finales de los 70 era “una época de necesidad de libertades en todos los ámbitos y la libertad de expresión era una de las más reclamadas. En ese contexto nació Interviú y fue, precisamente, la clave de su éxito”.
Sea como fuere, la revista ha marcado un antes y un después en la historia de la prensa española. Su principal función, según comenta Xavier Vinader, reconocido autor que escribió desde el 77 hasta el 94 para la cabecera, era la de romper con todo el periodismo anterior “de camisa azul y brazo en alto” y, a su vez, “marcar un estilo nuevo”. Vinader destaca que los caminos abiertos por la revista se extendían tanto en el erotismo como en la manera de investigar recuperando el género del reportaje.
Pese al gran impacto en la prensa, la revista es un producto más y como tal tuvo su despegue, su maduración, declive y —esperemos que nunca llegue— su fin. Los “años dorados”, según Vinader son entre el 77 y mediados de los 80, “cuando los socialistas llegaron al poder, la democracia estaba a salvo y la prensa no debía encargarse de vigilar la”. En este caso, Paco Elvira afila más: “una de las claves fue que la redacción central se traslade de Barcelona a Madrid”.
La década fue un ambiente propicio para la investigación, “se tocaban todos los temas, desde relatos de la Guerra Civil, del exilio, de los movimientos obreros, de abusos de poder, de arbitrariedades, hasta de los maquis” y demás historias vetadas hasta el momento. Vinader, con maestría, resume: “Intreviú era un sitio donde la gente iba a contar cosas”, a fin de cuentas, la revista sirvió de catalizador de las injusticias de la sociedad. Además, la dirección era totalmente independiente de cualquier presión política y económica ya que, según afirma Paco Elvira: “era un gran chorro de dinero, la gente que compraba cada semana en el kiosko. El sexto número llegó al millón de ejemplares con la portada de Marisol”.
Ahora bien, el destape siempre ha estado presente, pero, las fotografías eran de “las famosas más importantes, no de las nena del Gran Hermano”, como critica Vinader. Es más, “la gente se quedaba como embobada”, añade Paco Elvira, y, como señala Vinader, estas imágenes se compensaban con los reportajes de calidad. Marlasca opina que hubo una “retroalimentación” entre Interviú y el destape. El director adjunto apunta que “ser la primera publicación que se atrevió a hacer algo así, fue un impulso para que el destape llegase a las demás artes”.
Durante la transición la red de informadores de la revista era rica y densa, ya que, la gran mayoría de los redactores procedían de la oposición franquista. “Teníamos un gran abanico de profesionales de izquierdas trabajando”, comenta entre risas Vinader y “en cuanto se ponían a trabajar, se comían el mundo”. La clandestinidad servía de “escuela”, o lo que es lo mismo, denunciar no era algo nuevo para los periodistas porque ya estaban “fogueados, tenían una cierta veteranía y una experiencia”. Por suerte, la investigación mantiene hoy sus máximas, y así lo reafirma Marlasca: “pasamos gran parte del día en la calle, hablando con gente y preocupándonos de nuestras fuentes”.
Actualmente, la revista sigue al pie del cañón y según los datos de la OJD del 2009 es la más popular en la categoría de Información general nacional con 68.484 ejemplares vendidos muy por encima de la segunda en el mismo sector Nuestro Tiempo con 60.821 en el mismo período. Así como en internet con 1.666.144 de visitas el pasado mes de mayo, también informaciones de la OJD. Marlasca desvela la clave del éxito: “en periodismo no hay secretos. El único secreto que creo que hay es el trabajo serio, duro y riguroso. Nada más. El ofrecer a los lectores buenas historias, buenos reportajes y, naturalmente, porque esto es Interviú, chicas guapas en las portadas”.
Igualmente, Vinader recrimina que el medio se haya hecho más “frívolo”, con el sexo y los sucesos como caballos de batalla, mientras realizan reportajes “lights” que “no monten muchos escándalos”. A pesar de ello, el periodista no acusa sólo a la revista, sino que sostiene que el país en conjunto ha cambiado. Además, “Zeta se ha hecho grande”, como ejemplos Vinader señala a El Periódico, varias revistas, así como radio y televisiones, todas surgidas del grupo de comunicación. En consecuencia, “ya no es rentable montar un lío cada semana”, pese a que “la revista generaba dinero, pero, le quita fuerza”. Vinader añade que “Zeta utilizó la revista como un ariete para hacerse un lugar en el mercado”. Una vez consolidado, no es rentable “meter el dedo en el ojo del poder”. El periodista sentencia: “Interviú ha perdido pegada”.
En contrapartida, Marlasca, quien vive el día a día de la publicación, es tajante con la censura: “al menos en Interviú, el medio para el que yo trabajo hace once años, no ha habido nunca censura de ninguna clase: ni autocensura ni censura procedente de ningún lado”.
Por si fuera poco el periodismo de investigación es caro, requiere buenos profesionales con buenos medios y mantenerlos un período largo centrado en un tema. En este argumento coinciden los tres entrevistados. Aunque, el director adjunto mantiene una actitud positiva: “en la crisis en la que todos nos encontramos inmersos es complicado llevar a buen puerto este trabajo, pero en Interviú intentamos poner todos los recursos a nuestro alcance para seguir practicando el mejor y más riguroso periodismo posible”.
La cuestión, como señala Vinader, es que las empresas periodísticas, no sólo Interviú, ya no se encuentran en manos de periodistas, sino de empresarios con objetivos de rentabilidad. Por ello, al reportaje de investigación “lo han matado” y buscan las noticias fáciles, en otras palabras “el culo de la señora tal” y demás informaciones baratas y accesibles. Todo problema tiene una solución y en este caso, generalizado para toda la prensa, se traduce en medios alternativos e independientes bajo la dirección de periodistas.
En una lección de historia, Vinader también indica que en la “época dorada” de Interviú, la prensa rosa pasó por sus peores momentos. En cambio, cuando la democracia se estabilizó y los soldados retiraron los tanques de las calles, comenzó la ascensión de la prensa del papel cuché. Conceptos como “glamour” ocupaban espacios en la prensa, así como reportajes sobre Marbella, un cambio sensacionalista estaba ocurriendo dentro de la profesión. Al público ya no le interesaba la política, sino las celebridades y la industria lo supo explotar, cuenta el periodista oriundo de Sabadell.
Pegado a la actualidad aparecen las nuevas tecnologías, con Internet y las redes sociales a la cabeza. Nunca antes el mundo ha estado tan resumido en la pantalla del ordenador, pero, como define Vinader, los softwares son “pistas”, las cuales hay que seguir, sino, “el camino irremediable es el periodismo de despacho”, sin salir de la redacción. Un profesional debe “patear la calle”, seguir las huellas que le ofrece la red de redes, “esta profesión no es de copiar y pegar” apunta el comunicador.
Tres décadas y media han pasado desde que Asensio vislumbró el futuro de la prensa española. La revolución fue enorme, mujeres sin ropa, un periodismo con protagonistas tachados hasta ese momento de delincuentes, entrevistas políticas sin parangón y un sin fin de temas para hablar, resumía Vinader. Se cumple la proporción de a mejor investigación más democracia y “en ese sentido, Interviú ha sido una publicación ejemplar” defiende Marlasca, pero, desde detrás del objetivo, Paco Elvira le contesta: “muchos temas se censuran por intereses económicos y políticos”, o lo que es lo mismo, “la democracia ha empeorado”.





