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Reir, que buena falta nos hace

¿Qué objetivos de servicio público tiene el programa Muchachada Nui? Esa fue la pregunta que la diputada Macarena Montesinos, portavoz del Partido Popular remitió por escrito al Presidente de RTVE. Como televisión pública, TVE debe ofrecer programas de calidad y servicio al ciudadano, además de difundir la cultura. ¿Cumple Muchachada Nui con estos requisitos?

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Muchachada Nui es un programa de humor “absurdo y surrealista” que se emite la noche de los miércoles en La 2 de Televisión Española. El equipo de actores y guionistas está formado por figuras conocidas en el terreno de la comedia por su trabajo como monologuistas o colaboradores en otros programas de humor. Joaquín Reyes, Julián López, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Pablo Chiapella, Carlos Areces y Aníbal Gómez, entre otros, son los encargados de dar vida a Muchachada Nui. Su precursor es La Hora Chanante, que emitió 50 episodios en el canal satélite Paramount Comedy desde el 5 de mayo de 2002 hasta el 5 de noviembre de 2006, fecha en la que entró en hiato indefinido, volviendo a la programación un aña después con el nuevo nombre de Muchachada Nui. Éste mantiene el formato original de su antecesor, cada programa está presentado por la parodia de un personaje famoso que vive algún tipo de tribulación y que normalmente está influenciado por una película o serie icónica.

Durante el transcurso de la historia principal, se intercalan diferentes secciones continuistas que aparecen en casi todos los programas, y otros sketches que varían en cada episodio. Estas secciones son: ‘Celebrities’, donde el director, guionista y actor Joaquín Reyes interpreta el papel de un personaje famoso en clave de humor y con un marcado acento manchego que se ha convertido en al seña de identidad del programa; ‘Mundo viejuno’, un montaje de imágenes de películas antiguas, generalmente de serie B, que se vuelven a doblar con acento manchego y un argumento en la línea del programa aprovechando las situaciones de la trama original; ‘Al fresco’, presentado por Marcial Ruiz Escribano (interpretado por Ernesto Sevilla), un hombre de campo que habla sobre temas relacionados con la sociedad rural; ‘Las aventuras de El joven Rappel’, parodia de la serie Smallville protagonizada por el vidente Rappel (interpretado por Carlos Areces) durante sus años de instituto; ‘El Bonico (del to)’, personaje interpretado por Carlos Areces que, de forma concisa, directa y personal, sin pelos en la lengua, explica cómo hay que actuar; ‘Tertulianos’, representación de un programa de debate; ‘Tú eres el protagonista’, caricatura de un talk-show con entrevistas presentado por Pedro Bonilla (interpretado por Julián López); ‘Las aventuras de Perro Muchacho’, la historia de un superhéroe caracterizado por Julián López con cara de perro; ‘Riken Sproken: el inventor del bajón’, personaje interpretado por Ernesto Sevilla al que le animan las cosas que "dan bajón", como puede ser un taxista durmiendo en un coche aparcado; y ‘Gaticos y monetes’, sección que incluye las tomas falsas del programa durante el rodaje. Además de estas secciones, contiene una marioneta, ‘La abuelita Caraváter’, que da consejos a gente que le manda vídeos relatando sus problemas, y varias animaciones creadas por el mismo equipo: ‘La Cinta VHS’, creación de Joaquín Reyes donde se muestran los pensamientos de una cinta VHS recordando tiempos mejores antes de la llegada de nuevas tecnologías como el DVD; ‘El cuadro barroco’, un cuadro animado perteneciente al arte barroco en el que los personajes retratados se insultan mutuamente llamándose "barroco" repetidas veces; ‘Loqui and the Loquer’, animación protagonizada por Loqui, una fan acérrima que tiene continuos cambios de humor; ‘Montgomery y Clift’, un producto más de Joaquín Reyes, en el que dos niños aparecen delante de una farmacia mientras Montgomery cuenta diferentes anécdotas sin pudor y Clift escucha sentado sobre un monopatín; ‘Los Klamstein’, animación de Carlos Areces que retrata una peculiar familia formada por un singular patriarca (Frederik Klamstein), una mujer gorila (Amy Klamstein), la hija mayor (caracterizada como la actriz Angela Lansbury Klamstein) y el hijo menor (Junior Klamstein). Y finalmente, uno de los personajes que más simpatías ha despertado en al audiencia, ‘Enjuto Mojamuto’, animación creada por Joaquín Reyes en la que podemos observar a un joven internauta en su habitación enganchado a Internet las 24 horas. A esto, hay que añadirle la pegadiza sintonía y la colorida cabecera del programa, creadas por el mismo equipo.

Su humor es definido por unos como “absurdo” o “surrealista”, argumentado con las bromas fáciles, las parodias que combinan situaciones excepcionales con mundanas, o los personajes ridículos que aparecen, e “inteligente” por otros que ven en las referencias populares o cinematográficas un elevado bagaje cultural que le otorga credibilidad al producto. En el saco de influencias es de obligada mención destacar al grupo británico de humoristas Monty Python, quienes sintetizaron en clave cómica la idiosincrasia británica de los años 60 y 70 basándose en breves sketches que en muchas ocasiones incluían una importante carga de crítica social aunque en su mayoría se centraban en un sentido del humor surrealista y basado en el absurdo. En la historia humorística de nuestro país muchos son los cómicos que han aportado su concepto del humor a nuestra televisión: Tip y Coll, Faemino y Cansado, el Duo Sacapuntas, Paz Padilla, Los Hermanos Calatrava, Las Virtudes, La Trinca, Martes y Trece, Cruz y Ralla, Chiquito de la Calzada, Los Morancos, Eugenio, Arévalo, el Tricicle, Gila, Pepe Rubianes, El Terrat, La Cubana, etc… aunque casi ninguno de ellos, por no decir ninguno, se asemeja, para bien o para mal, al producto creado en La Hora Chanante o Muchachada Nui. Su aportación innovadora, si se le puede decir así, se debe a la recuperación de un humor rural reinventado por este grupo de cómicos con el uso del vocabulario manchego como su mejor arma, hasta el punto de inculcar en el espectador unos guiños lingüísticos que acaban formando parte de su vocabulario natural. Palabras o expresiones como: “copón”, “ojete”, “regomello”, “guacho”, “traspuesto”, “se conoce que...”, “regulero”, “quedarse moñeco”, “tollina”, “fanegas”, etc...se han dado a conocer con éxito más allá de la comunidad manchega llegando a través del televisor a todos los hogares de España. Respecto a las imitaciones de Joaquín Reyes en ‘Celebrities’, el abanico de personajes es infinitamente amplio y abarca desde actores (Macaulay Culkin), cantantes (Enrique Bunburi), políticos (Condoleezza Rice), deportistas (Miguel Induráin), escritores (Fernando Sánchez Dragó), cineastas (Quentin Tarantino), hasta otro tipo de personajes como diseñadores (John Galliano), famosos (Paris Hilton), cocineros (Ferrán Adrià), etc..., tanto españoles como extranjeros.

El mayor problema, y a la vez virtud, de este programa es su enorme seguimiento por Internet. Si uno introduce el nombre del programa en youtube, obtiene un resultado de casi 3000 vídeos, mientras que su canal registra casi 200.000 reproducciones, llegándose a situar 9º en la clasificación de suscripciones y 5º en la de más vistos. En este sentido, RTVE ha apostado fuerte por el producto, y viendo esos resultados, ha accedido a colgar todos los programas divididos por sketches y secciones en la página oficial del programa, e incluso a realizar un avance primicia de un vídeo un día antes de su emisión. Sin duda, un paso en la dirección correcta dentro de la teoría de que el futuro está en la red. Aun así, pese a tener un gran nombre de seguidores en youtube y en varios foros (el de su página principal cuenta con 4.500 usuarios y tiene más de 240.000 mensajes publicados), no deja de ser un programa de televisión que necesita la audiencia para sobrevivir en la parrilla. Y los análisis de audiencia les conceden alrededor de un 3 o 4% de cuota de pantalla, con un máximo de 600.000 espectadores en un horario bastante complicado (23:45 h) y en uno de los canales públicos con menos audiencia como es La 2 de Televisión Española. Estos datos de audiencia, sumado a la particular línea de su humor, puede que fueran los detonantes que llevaron a la diputada del PP, Macarena Montesinos de Miguel, a realizar por escrito al Presidente de la Corporación RTVE, Luis Fernández, en el Congreso de los diputados del 8 de noviembre de 2007, la siguiente pregunta: “¿Qué objetivos de servicio público tiene el programa de Televisión Española (TVE) “Muchachada Nui?”. El director de RTVE expuso públicamente su respuesta a la diputada argumentando que “promueve la difusión y el conocimiento de una parte de la cultura audiovisual española de amplia penetración entre los sectores más jóvenes. Ofrece el acceso a un género de programa con relevancia social y cultural en un segmento de la población. Apoya a los nuevos creadores y difunde una de las obras de alcance importante en otros soportes”.

Sin darse cuenta, la diputada Macarena Montesinos de Miguel, abrió la puerta a un gran debate, no sólo sobre los mencionados objetivos del programa, sino también sobre el estado de la televisión actual, que ni mucho menos pasa por su mejor momento. La pregunta tiene toda su razón de ser desde el momento en que Televisión Española es una televisión pública, costeada con los impuestos de los mismos espectadores y, por lo tanto, con unas obligaciones de ofrecer una programación digna para su audiencia con unos objetivos enriquecedores para estos. Desde este punto de vista, las intenciones de la diputada son comprensibles, la contradicción nace en el momento en el que no se plantea la misma pregunta para el resto de programas que se incluyen en la programación de TVE y La 2.

Según un cuestionario realizado a 20 seguidores de Muchachada Nui con una franja de edad que se sitúa entre los 15 y los 35 años, todos encuentran fuera de lugar la intervención de la diputada, aportando algunas respuestas para la misma: “Muchachada Nui tiene los mismos objetivos de servicio público que puede tener cualquier concurso, partido de futbol o programa de prensa rosa, es decir, cubrir un espectro de espectadores con un programa afín a sus gustos y preferencias, en este caso a su tipo de humor”; “El principal objetivo de Muchachada Nui es demostrar que en España hay humor más allá de Los morancos, Marianico el Corto y todo lo que viene a ser el humor ‘cañí’ más rancio de España”; “Le diría a la diputada lo mismo que dijeron los de SixPack poco antes de que les destrozaran el programa: "los padres enseñan, la escuela educa, la televisión entretiene"; “El entretenimiento, el humor y la crítica también son un servicio público”; “Su principal objetivo de servicio público es alegrarme el día después de pasármelo escuchando chorradas sobre política de los diputados”; “Supongo que le contestaría con otra pregunta, que me contase qué objetivos de servicio público tienen ‘Dónde estás corazón’, ‘Gran Hermano’ y programas similares”; “Quizás no tiene ningún objetivo de servicio público, pero al menos no se nutre de la desgracia ajena para captar público, si no que para ello recurre al humor sobre lo cotidiano”; “Su objetivo es traer un poco de aire fresco a la monótona y pésima programación de televisión”; o “Le diría a la diputada que se preocupe por la crisis, las hipotecas, el paro y los sueldos cada vez mas bajos, y deje en paz a la creatividad”. Posturas más o menos radicales que dejan claro el malestar generalizado ante la programación de la televisión actual y definen bastante la convicción que tiene en el programa un determinado conjunto de la sociedad, concretamente el de jóvenes partidarios de las nuevas tecnologías e Internet, con una mentalidad moderna y pensamiento crítico. En cambio, una simple pregunta como: “¿Conoce usted el programa Muchachada Nui?”, realizada a otras 20 personas distintas situadas entre los 45-70 años, obtiene un resultado de 6 afirmativas por 14 negativas. Esto confirma una hipótesis que muchos espectadores confirman, que es que el programa no tiene más audiencia, entre algunas variantes que ya hemos comentado, porque está enfocado a un target determinado que oscila entre los 15 y los 35 años aproximadamente, quienes se suelen sentir identificados con multitud de referencias y personajes del programa. Sin ir más lejos, Enjuto Mojamuto es una parodia perfecta de más de un gran porcentaje de seguidores del programa: juventud enganchada a Internet, a los foros, a las descargas, al MSN, etc…, que se pasan más tiempo postrados ante la pantalla del ordenador que en la calle. Lo positivo de esto, es la propia aceptación de la parodia por parte de éstos y el hecho de que, lejos de ofenderse, se lo tomen con una carcajada.

De todas maneras, es de esperar que los fans de un programa, así como los seguidores de un equipo de futbol, defiendan aquello en lo que creen, con más o menos razón. Es por eso, que en cualquier debate que se precie, es importante contar con una panorámica distinta a la propia, en este caso especializada en el tema, como es un crítico televisivo. David Broc es un periodista y crítico de música, cine y televisión, conocido por sus colaboraciones radiofónicas en RAC1, en la “Teletulia” del programa Aruscitys de 8TV y en otras publicaciones escritas. David ha aportado su punto de vista a la polémica pregunta, que curiosamente, no dista demasiado a la de los encuestados anteriormente. “Yo diría que Muchachada Nui representa un relevo generacional y artístico en el panorama del humor español y que, en cuanto televisión pública que debe apoyar, por poca audiencia que tenga, aquellas propuestas culturales y artísticas de calidad, TVE debe apostar por productos nuevos y rompedores. El programa representa una modernización del humor español y genera un vocabulario y unos códigos totalmente adquiridos por el público joven”, opina el periodista. En relación a lo que más valora Broc del programa como espectador y crítico, responde: “Básicamente que han sabido crear un universo propio que tiene suficiente entidad como para ser un referente por él mismo. Se puede decir que el programa tiene algunas influencias inevitables, pero lo que han hecho y siguen haciendo es nuevo, diferente y arriesgado. Y esto, aplicado a un territorio tan casposo, repetitivo y previsible como es el humor español, tiene doble mérito. Un tercer motivo sería la manera como han sabido sacarle provecho al bajo presupuesto y la falta de recursos hasta convertirlo en un icono estético”. En referencia a su emisión en una televisión pública, el periodista opina que su audiencia no cambiaría si éste se emitiera en una privada: “Las únicas privadas que aceptarían un programa como Muchachada Nui en su programación serían Cuatro y La Sexta. Si tenemos en cuenta que un programa mucho más popular como Buenafuente no supera el 5 o el 6 % de share muchas noches, se hace difícil pensar que el programa podría tener más audiencia en La Sexta que en La 2".

De todas maneras, Muchachada Nui y los shares de audiencia tienen una relación bastante tangencial porque la mayoría de su público prefiere ver el programa por Internet antes que en ‘directo’. Por lo tanto, en Cuatro o en La Sexta seguramente tendrían una mejor ubicación en la programación y un tratamiento mucho más fuerte, pero eso no repercutiría en un incremento de audiencia. De hecho, si lo emitieran en prime time no conseguiría más de 3 o 4 puntos porque la competencia en el prime time es mucho más dura que la del late night, que es la franja horaria en la que se emite actualmente en La 2. Rescatando el tema del target específico del programa, Broc reafirma la hipótesis planteada: “Es un humor cerrado a un colectivo en especial, y esa es una de las particularidades que lo hacen más interesante. Muchachada Nui, como lo fue en su día La hora chanante, no está hecho para todos los públicos y aun menos para todas las edades. Es un programa que se dirige de manera evidente a un público joven, de 16 a 35 años aproximadamente, y no tiene ni el más mínimo interés en gustar a aquellos que queden fuera de este perfil. Lo que interesa de esto es que los fans del programa son conscientes de ello y es una manera excelente de distanciarse de aquellos que no entran dentro, ya sea por cuestiones generacionales o por cuestiones culturales”. El periodista también hace un repaso a la presencia del humor en al televisión actual: “Diría que se apuesta mucho por el humor en la televisión actual, pero el problema es que se apuesta mal. Saturday Night Live ha sido una decepción considerable; Buenafuente tiene su estilo y es un cómico que respeto muchísimo y me gusta, pero ya es difícil que te sorprenda; El Hormiguero propone un humor muy dinámico y blanco, para todos los públicos, pero a mi personalmente no me hace una gracia especial; La hora de Jose Mota és un espacio que tiene mala prensa, merecida en el sentido en que Mota hace siempre lo mismo, pero algunos gags no distan demasiado de los momentos flojos de Muchachada Nui, y eso es destacable. En TV3 se apuesta por la fórmula clásica de las imitaciones, con Polònia o Crakòvia, y les funciona muy bien. La Sexta también tiene el programa de Berto y el del Follonero. Como se puede observar, hay muchos programas de humor en la parrilla televisiva, el problema es que no todos son convincentes, y sobretodo que hay poco riesgo en estas propuestas”. Broc cierra su aportación con una observación que da que pensar: Sería interesante preguntar cuantos programas como Muchachada Nui se podrían hacer con lo que cuesta hacer un solo programa de Mira quién baila.

Rescatando el inicio de este texto, podemos concluir que, a parte del más puro entretenimiento, no sabemos si Muchachada Nui tiene más o menos objetivos de servicio público de los que pueden tener Mira quién baila, un documental sobre la extinción de los pingüinos, el testimonio de una pobre anciana solitaria en Gente, los vuelos espectaculares de los personajes de Águila Roja o los posados de Belén Esteban en Corazón, corazón. Pero lo que sí que sabemos es que hace reír, que buena falta nos hace.

Noticia editada por:

Sandra Astor huertas

hace 1 año y 28 días

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