Dos ruedas y cuatro patas: una vida más fácil
Cada vez son más las personas que a causa de un accidente de tráfico o una enfermedad se encuentran en una situación de discapacidad física. Personas que precisan de una silla de ruedas u otros medios para poder llevar una vida un poco más cómoda. En muchas ocasiones los discapacitados necesitan un perro.
Jana camina al lado de Jordi, su dueño. Al llegar a la puerta de su casa, Jana coge las llaves de la mochila de su amo, para que él abra la puerta. Jana entra corriendo, pero se para de golpe y observa a Jordi para ver si le pide algo. Jordi con una sonrisa cómplice introduce la mano en una riñonera y saca un pequeño premio comestible para Jana. Jana es un perro especial y Jordi padece una discapacitación física.
Antes de que Jordi sufriera el accidente que le dejó tetrapléjico, ya entrenaba a perros de asistencia como hobby. La desgracia le obligó a comprobar la eficacia de los perros para su supervivencia. Como no podía continuar en su puesto de trabajo como ayudante técnico, decidió dedicarse profesionalmente al adiestramiento positivo de perros en la Associació Catalana de Gossos d’Assistència (ACGA).
Existen muchas asociaciones que se dedican a la ayuda de personas que sufren discapacidades físicas y mentales. La Asociación Española de Perros de Asistencia (AEPA) fue una de las pioneras. El adiestramiento de perros para personas con deficiencias no es una práctica muy habitual en España. Sin embargo, sí lo es en países como Gran Bretaña, Canadá o Estados Unidos. A pesar de la escasa práctica, las asociaciones de este tipo van en aumento.
Perro adecuado y entreno personalizado
Los perros les hacen la vida más fácil. “Jana recoge cosas del suelo, apaga y enciende luces, aguanta algunas puertas, abre y cierra cajones, me quita la chaqueta”. Estas y otras necesidades son de las que depende Jordi.
Anna González es parapléjica y confiesa que le resultó duro asumir que pasaría el resto de su vida en una sillas de ruedas. Hace dos años acudió a ACGA, donde conoció a Jordi. Neus izquierdo, presidenta de la asociación, le hizo una entrevista. "Entrevistamos a los posibles usuarios para determinar sus necesidades básicas", explica. A partir de este cara a cara se busca el perro adecuado, que siempre procederá de una perrera. ACGA no compra perros, los rescata. A partir de aquí, se inicia "un entreno muy personalizado".
El adoctrinamiento es laborioso y más si se usan las técnicas de ACGA. Cuando Jordi se quedó tetrapléjico entrenó él mismo a su perro de asistencia con una nueva técnica: el adiestramiento en positivo. “En el adiestramiento en positivo no hay órdenes, simplemente se les dan señales a los perros”. Para enseñar a una mascota es importante el tono de voz y el vocabulario que se usa para dirigirse a ella. “El amo del perro no tiene que colocarse por encima de él, no debe considerarse un líder”. El largo proceso de entrenamiento finaliza con la adaptación del perro en su nuevo hogar.
Anna reconoce que para las personas “que sufren paraplejia, tetraplejia o esclerosis, perros como estos facilitan la vida cotidiana, y además hacen que nos sintamos más independientes”.
Los sordos se resisten
Los perros también pueden ayudar a personas con deficiencias de visión y oído. La demandade sordos, sin embargo, es mínima. ACGA, por ejemplo, no ha recibido petición de este tipo de asistencia. “Es normal que los sordos sean reticentes a su uso”, comenta Neus, ya que “la discapacidad de un sordo puede pasar desapercibida por la calle, sin embargo si le acompaña un perro con el distintivo de asistencia, la gente ya sabe que al otro lado de la correa hay una persona que lo necesita”.
Luís Samper es también usuario y adiestrador de perros para personas ciegas y sordas. “El objetivo principal de un perro para sordos es facilitarles la vida, avisarles de cuando suena el despertador, cuando pican a la puerta o cuando llega un tren”, cuenta Luís.
Adaptación de los espacios públicos
Una misma pregunta -¿la ciudad está adaptada para los discapacitados?- obtiene cuatro respuestas iguales: “No hay facilidades para las personas discapacitadas en Barcelona”. Pese a que la ciudad se está adaptando falta mucha acccesibilidad. Tan sólo un 10% del espacio público está acondicionado y “no es de extrañar porqué los discapacitados somos una pequeña parte de la sociedad”, se lamenta Anna.
Sin embargo, Jordi considera que esta situación es normal. “Cada tipo de discapacitado precisa de unos servicios concretos” y la sociedad no “variará por nosotros”. Aun así, es cierto que cada vez hay más ayudas y técnicas refinadas que, en el caso de los discapacitados físicos, permiten una mejor movilidad.
El Parlament de Cataluña aprobó a principios de año una ley que permite a las personas discapacitadas que van acompañadas de perros de asistencia acceder a todo tipo de establecimientos, transporte o espacios de uso público. “Es un gran paso para nosotros, porque de esta manera no se nos privará del acceso a muchos lugares a los que teníamos derecho a entrar y no podíamos”, remarca Jordi. Luís se muestra satisfecho también ya que “los adiestradores podremos realizar el trabajo con los perros en los lugares públicos” y de esta manera el perro se acostumbra a lugares donde el movimiento de gente está asegurado.
Los perros ayudan a socializarse
“Aima ha hecho que me sienta con ganas de vivir y de salir a la calle”, confiesa Anna, mientras acaricia a su perra. Son muchos los expertos que confirman que las mascotas son una de las mejores medicinas. Gracias a ellas disminuye el sentimiento de soledad, aumenta la autoestima, mejora el humor y también estimula el contacto social.
“Es una forma de relacionarse” comenta Jordi, “pero siempre tiene que haber interés por el usuario, porqué una persona discapacitada que se sienta desintegrada le puede aportar beneficios, siempre que no dependa únicamente del animal”. Un perro, además de prestar ayuda, es un ser vivo y tiene sus necesidades, por ello, cualquier persona que lo precise “le deben gustar los perros y deben ocuparse de ellos”, matiza.
Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre, y para la persona discapacitada todavía lo es más. Forma parte de su vida y es un compañero leal. Los beneficios que aporta no son sólo físicos, sino también psicológicos. “Sin Aima no hubiera salido del pozo donde me metió la silla de ruedas. Ella no sólo es mis dos piernas, también es mi compañera”, afirma Anna.



