Beta version





“El taurino actual ya no es un españolista casposo”

El 81% de los catalanes no muestra ningún interés hacia los toros y medio centenar de municipios se han declarado antitaurinos. A pocos meses de que el Parlamento catalán decida si se prohíbe toda actividad taurina, Wikidiario dibuja el perfil del actual aficionado y expone las razones del elevado rechazo hacia los toros que hay en Catalunya.

  • Compartir
  • Enviar a un amigo
  • Versión imprimible

Catalunya es la comunidad autónoma española con un seguimiento más bajo de las actividades taurinas. Cuatro de cada cinco catalanes no muestran ningún interés y esta cifra va en aumento año tras año, según una encuesta de GALLUP. El 95% de los municipios que se han declarado antitaurinos son catalanes y la Plataforma Prou! ha recogido 180.000 firmas para prohibir toda actividad taurina en Catalunya. La votación en el Parlamento se llevará a cabo a finales de año, y en caso de obtener la mayoría el ‘sí’ a la prohibición, como prevén las encuestas, se produciría la paradoja de que la muerte de los toros como actividad taurina, significaría darles vida a los astados.

Aunque esto último no está tan claro. Al menos no lo ve así la Plataforma para la Defensa de la Fiesta, una entidad que asegura defender la tauromaquia “con el poder de la verdad y la fuerza de la convicción”. El responsable del área social, Florentín Pérez, asegura que el toro es “un animal que no sirve para nada”. Pérez añade que si no fuera por las corridas, el toro “no existiría”.

Y es que las cosas parece que han cambiado. “El aficionado taurino actual ya no es una persona españolista y casposa como antaño”, declara Èric Gallego, portavoz de la Plataforma Prou! “El actual taurino es alguien que ha vivido la tradición desde pequeño y actualmente acude a la plaza por nostalgia, sin fijarse en el sufrimiento de los toros”, añade Gallego.

Rosa Gil, propietaria de Casa Leopoldo, un restaurante barcelonés de tradición taurina, amplía la definición del actual aficionado a los toros. Entre unas paredes repletas de pinturas y fotografías de toreros en acción, Gil destaca que “el público mayoritario de los toros son hombres, que se excitan al ver este espectáculo”. Desde la Plataforma para la Defensa de la Fiesta aseguran que los aficionados taurinos son “personas bastante entendidas sobre la materia de los toros”. Destacan que el 70% de los aficionados a las plazas son gente mayor y aunque la mayor parte no ha nacido en Catalunya, hace muchos años que viven aquí y están “completamente integrados”.

Los toros, mal vistos en Catalunya
n El responsable del Comité Coordinador de Seguridad Ciudadana del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), David Pérez, confirma que a las plazas acude mayoría de gente mayor nacida fuera de Catalunya, pero también “jóvenes y catalanes”. Pérez añade que “estos últimos nunca dan la cara”. Esa afirmación, de alguien que conoce bien el mundo taurino, plantea la siguiente pregunta: ¿en la sociedad catalana están mal vistos los toros?

Los propietarios de la Monumental, la mayor plaza de toros de Catalunya, pueden tener respuesta a esta pregunta. La plaza está en manos del Grupo Balañá, también propietario de decenas de teatros y cines en Barcelona. Sin embargo, en 2007 Balañá cedió la gestión de la plaza a una ganadería de Salamanca, los hermanos García Jiménez de la Casa Matilla. El coordinador del Área de Toros de Balañá, Israel Vicente, reconoce que “en algunos sectores de la sociedad catalana están mal vistos los toros”.

  • ¿El Grupo Balañá cedió la gestión de la plaza por una cuestión de imagen?
  • No puedo decir que sí abiertamente. La cesión de la plaza se debe al cansancio de la familia Balañá y a las controversias políticas constantes. Balañá tiene la sensación de falta de apoyo, sobre todo a partir de la declaración de Barcelona como ciudad antitaurina.

El periodista de El País, Pau Nadal, especializado en información taurina, afirma que el Grupo Balañá es “muy reacio a hablar de estos temas, ya que quieren evitar que sus negocios se vean perjudicados”. Quizá por el mismo motivo, la ganadería Casa Matilla, gestora de la Monumental, prefiere no hacer declaraciones.

Un negocio, el de los toros, que sobrevive como puede. “La afición catalana a los toros es residual. Las corridas en la Monumental apenas llegan a un 20% de su aforo”, señala el portavoz de Prou! Una de las razones para entender esa baja asistencia sería, según la Plataforma para la Defensa de la Fiesta, el elevado precio de las entradas. “Mientras en Madrid la entrada más barata vale 5 euros, en Barcelona cuesta 23. Una familia tiene prioridades más importantes que gastarse 100 euros en una tarde de toros”. Uno de los responsables de la entidad sentencia que “los únicos dispuestos a gastarse 50 euros en una entrada son los turistas”.

Y quien dice 50 euros, dice 3.351. Esa fue la cantidad que pagó un habitante de Texas, se supone que muy aficionado a los toros, para ver la actuación que ofreció José Tomás en el mes de julio en la plaza Monumental de Barcelona.

La propietaria de Casa Leopoldo coincide en apuntar al elevado precio de las entradas como una de las causas de la floja asistencia a las plazas, aunque también señala otra razón. Rosa Gil destaca “el desarraigo de los jóvenes a los toros, ya que han recibido una educación moderna que inculca mucho respeto a los animales”.

Durante la dictadura franquista, Catalunya era tierra de mucha afición por los toros. La ciudad de Barcelona fue referencia del mundo taurino durante mucho tiempo, con dos plazas de toros y la posibilidad de presenciar corridas cada tarde.

La sociedad catalana, “más avanzada” que el resto de España
n Ante tal situación, la pregunta es obvia. ¿Por qué ahora en Catalunya existe un mayor rechazo a los toros que en otros puntos de España? “La sociedad catalana ha avanzado más en lo referente a derechos de los animales”, responde convencido el portavoz de la Plataforma Prou!

Èric Gallego explica que los gobiernos catalanes han mejorado las leyes de protección a los animales, de carácter autonómico, mientras otras comunidades “no hacían nada”. Según Gallego, los catalanes han ido tomando consciencia a lo largo de los años y se han acercado a la tendencia europea, donde el maltrato a los animales se considera “una barbarie”.

Gallego está convencido de que “las nacionalidades y los patriotismos quedan aparte”, opinión que no comparte el diputado del PSC David Pérez, quien considera que en Catalunya se rechazan los toros “porque se utiliza el antitaurinismo como arma contra el españolismo”.

Una de las leyes aprobadas por el Parlamento catalán fue la prohibición de permitir la entrada a las plazas de toros a los menores de 14 años. “Esta decisión empezó a matar la Fiesta”, cuentan desde la Plataforma para la Defensa de la Fiesta. “La afición se hace desde pequeño”, explica el responsable del área social de la entidad. “Si encarrilas a los chicos cuando son jóvenes, les gustarán los toros toda su vida. Pero si a un chaval con 18 años no lo han llevado nunca, jamás le verás pisar una plaza de toros”.

El portavoz de la Plataforma Prou! también opina que la tradición taurina “se intenta traspasar de padres a hijos”, y celebra que actualmente los jóvenes se hayan decantado por otro tipo de entretenimientos.

Los taurinos se sienten “atacados y marginados”
n La Plataforma para la Defensa de la Fiesta, entidad que cuenta con unos 2.000 socios, fue creada “para hacer frente a los ataques indiscriminados, manipulaciones interesadas y silencios clamorosos que buscan la prohibición de las corridas de toros en Catalunya”. Los aficionados taurinos, según la entidad, se sienten “atacados y marginados” por la sociedad catalana.

Es una opinión que comparte el periodista de El País, Pau Nadal, quien manifiesta que “aunque los taurinos no sean mayoría en Catalunya, también tienen sus derechos”. Según Nadal, los aficionados taurinos “son maltratados muchas veces por la prensa y la sociedad en general”.

Un mejor trato a los taurinos reclama el socio fundador del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida de Barcelona, Fernando del Arco de Izco, que incluso considera que la tauromaquia debería tener un espacio dentro del Ministerio de Cultura.

El Partit dels Socialistes de Catalunya, al igual que otras formaciones políticas, mantiene relaciones con el sector de los toros “para conocer mejor el significado que tienen”. El encargado de cumplir esa tarea en el PSC es David Pérez, que se opone a terminar con la tradición taurina, porque “no debe prohibirse todo aquello que a uno no le gusta”. Pérez se pregunta por qué hay tanto jaleo con esta cuestión si “cada día mueren miles de corderos y solo seis o siete toros”.

Seguramente los antitaurinos le responderían que su oposición no está tan relacionada con el número de animales muertos, sino más bien con el sufrimiento que padecen. “Es cierto que se tortura y se martiriza al toro”, opina la propietaria de Casa Leopoldo. “Pero el aficionado disfruta viendo como el animal no se rinde aunque lo estén apaleando. Esa actitud es digna de aplauso”, remata Gil.

El periodista taurino de El País, Pau Nadal, reconoce que “es cierto que la mayoría de plazas han cerrado o desaparecido en Catalunya, aunque eso no significa que se hayan extinguido los aficionados taurinos”. Sin embargo, la propietaria de Casa Leopoldo, taurina reconocida, no tiene dudas: “A la Fiesta no hace falta que la maten, porque se muere sola”.


n Este reportaje ha sido posible gracias a la colaboración del resto del equipo [Miquel Vilalta, Sergio Morales y Damià S. Bonmatí].

Noticia editada por:

Quim Sala Martil

hace 6 meses y 8 días

Usuario cualificado