Beta version





Deconstrucción en el Institut del Teatre

La Asamblea de Estudiantes del Institut del Teatre se ha organizado con el fin de diseñar una formación más estimulante

  • Compartir
  • Enviar a un amigo
  • Versión imprimible
  • Imágenes
  • Leer

deconstrucción

deconstrucción
Año cero. Los niños que poblaban el planeta se han extinguido hasta el punto de que sólo queda uno. Esto ha sido posible gracias al tratamiento médico al que se les sometió con el fin de que perdieran sus absurdas costumbres y su irritable comportamiento, que tanto lastraron el desarrollo de la humanidad. Cuando la escena sumerge al espectador en una aséptica oscuridad, en el centro, un vaso acapara su atención. Un chorro de leche violácea lo baña y aunque lo desborda no cesa. "¿Por qué?", preguntó en su día un crítico teatral formado en la vieja escuela. "¿Que por qué?" repite burlona Marta Galán, autora de la pieza, cuando rememora la anécdota en el aula de l'Institut del Teatre "ni siquiera tuvo la delicadeza de entenderlo como una metáfora. Para mí esta imagen representa el Teatro, para otro no sé… Ahora ya me he acostumbrado a ignorar las críticas. Y es que hoy en día en España se analizan los proyecto no convencionales con la misma mirada que una obra clásica de argumento lineal". Los estudiantes de l'Institut, entre los que se encuentra Joan Tomàs, un estudiante de 25 años del Doctorado en Artes Escénicas -que imparten conjuntamente la UAB, la Pompeu Fabra y l'Institu-, la escuchan con atención mientras miran las imágenes que su creadora proyecta en la pared de una de las aulas. Pero no se trata de un miércoles cualquiera de clase: esta semana la Assamblea d’Estudiants de l’Institut del Teatre ha convocado una serie de programas docentes paralelos enmarcados en lo que han bautizado como la Setmana Deformativa.

La escena esta vez se puebla de bailaores, artistas plásticos, arquitectos y personas provenientes de múltiples ámbitos cuyas obras están unidas por un nexo común: la experimentación transdisciplinar. Esta semana, darán su corazón como alimento de estos jóvenes, con el fin de que suceda -como explica la Assamblea en la hoja informativa de la Setmana- la estimulación. La estimulación como substitutivo de la enseñanza clásica basada en la jerarquía profesor - alumno, para transformarla en el binomio artista que estimula artistas - artista predispuesto a ser estimulado. La estimulación como técnica resurrectora del arte, generadora del virus teatral para que éste cree "un sistema de contagio" que febrilice a todo aquél que ose acercarse. A través de mesas de debate, estimulaciones presenciales y no presenciales y una convocatoria, los farts d'art, abierta a propuestas de todo tipo, la asamblea del Institut pretende ilustrar mediante la praxis el tipo de formación que desea recibir. “Deberían ponerse en marcha los mecanismos necesarios para que el profesorado se vea obligado, de alguna manera, a entrar en sintonía con lo que debe ser l'Insitut: la vanguardia intelectual y artística de todo un grupo de creadores que deben llenar los vacíos profesionales que existen hoy en día” así es como Joan Tomàs, que, además de estudiar en l'Institut, forma parte de su Assamblea, sintetiza las metas a las que aspira este nuevo órgano estudiantil. Su surgimiento, durante los primeros meses de este curso, ha tenido origen en varias problemáticas observadas por sus integrantes. Por un lado pretenden combatir la displicencia de una parte del profesorado que integra la plantilla docente. Otra razón es la excesiva atención que creen que se le está dando al centro de Barcelona en detrimento de los de Vic y Terrassa, cuestión que el coordinador académico del centro, Antonio Simón Rodríguez niegua objetando que el resto de centros tienen labores muy importantes, como la escuela de técnicos, que con la introducción de Bolonia se espera que se vean favorecidos. Su última linea de combate es la inminente implantación del Proceso Bolonia, que supondrá la remodelación de los planes de estudio de l'Institut y el resto de universidades europeas. Frente a este punto, la dirección se muestra abierta al diálogo, ya que, según el coordinador académico de l'Institut, los planes existentes actualmente -que se aplicaron por primera vez hace casi veinte años- resultan obsoletos en una sociedad que "ha cambiado tanto". La Assamblea ha sido aceptada como órgano válido para la representación del alumnado en el diseño de estos planes. Su objetivo en este aspecto es dinamitar las barreras que las especialidades (escenografía, dirección y dramaturgia e interpretación y todas sus subespecialidades, texto, gesto, marionetas y teatro musical) ponen en los alumnos. Para Joan una formación interdisciplinar fomenta el espíritu crítico y la exploración en el arte. Y favorece, según el director de teatro y profesor puntual del Institut, Ricard Gàzquez, la formación de artistas integrales capaces de crear proyectos innovadores. El coordinador, Simón Rodríguez, valora la crítica realizada por los alumnos y ve en Bolonia una oportunidad para crear unos planes de estudio que se adapten a las ambiciones artísticas del momento, pero también a las necesidades del mercado de trabajo.

Desde su fundación a principios del siglo pasado, l'Institut, se ha situado en el imaginario de muchos apasionados de la escena de toda la península como la escuela pública por excelencia de los nuevos lenguajes teatrales. Y su cuna, Barcelona, ha sido invocada como "la nota de distinción, la bandera cultural que ondea sobre el territorio", como recuerda Óscar Vinilo, director de la compañía PVC. Pero las piezas no encajan y el vaso se desborda indefectiblemente. ¿Qué podemos encontrar en la cartelera de los grandes teatros?, La casa de Bernarda Alba, una obra escrita por Woody Allen, monólogos de Rubianes, Hamlet... ¿Y dónde están las glorias licenciadas por l'Institut? De secundarios y protagonistas de series televisivas como El síndrome de Ulises, Amar en Tiempos Revueltos, presentando programas para La Sexta y en las obras de éxito de los grandes teatros. Esto no encandila a los miembros de la Assamblea. No es este el futuro con el que ellos fantasean desde las aulas. La Assamblea de l'Institut del Teatre coincide con la Asociació d' Artistes Escènics en que los programadores de los teatros de la ciudad -grandes y pequeños, privados y públicos- no arriesgan apostando por proyectos de carácter experimental sino que se rigen por lógicas empresariales a la hora de diseñar sus carteleras. Esto, según creen ambos colectivos, derivará en la desaparición de la pluralidad de perspectivas dentro de la escena catalana, razón de ser de la asociación. Los integrantes de la Assamblea rechazan una educación destinada a tener éxito dentro de estas estructuras. Joan cree que su escuela debe formarle en el teatro de manera íntegra para hacer de él un individuo capaz de desarrollar espectáculos o compañías de creación propia. Para que las butacas de platea pinchen y corten y no sumerjan al público en el mismo estado letárgico con el que circulan por las veredas.

Noticia editada por:

Diana Mizrahi Cengarle

hace 1 año y 3 meses

Usuario cualificado

http://lascallesdegodot.blogspot.com, http://fotolog.com/edith_piaf