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Teatro del Siglo XXI

La apertura del teatro Atrium a principios de este año es un símbolo de la vitalidad del teatro barcelonés en plena crisis. No es el único proyecto teatral que planta cara a las dificultades económicas y el retroceso del consumo. Pero es, con seguridad, uno de los más ambiciosos y no hace concesiones a las modas.

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Atrium es el proyecto que un grupo liderado por el actor y director Raimon Molins viene cultivando desde hace unos años. A escasos minutos de Plaza Tetuán, en Consell de Cent, 435, este grupo de trabajo abrió su flor más preciada en enero de este año. Y nada menos que con Huis clos/A porta tancada, el clásico sartreano con traducción propia. Teatro clásico y moderno sin complejos.

Sala de nueva generación

La temporada de apertura ha sido exigente como pocas. Luego de la presentación de Huis Clos, Atrium puso en cartel Hamlet-Laforgue. Dirigida por el valioso Jordi Prat i Coll, esta arriesgada obra es una adaptación del texto de Jules Laforgue que resultó tan inspirador para actores como Jean-Louis Barrault. Para cerrar la temporada, como en un movimiento ascendente de virtuosismo teatral, Raimon Molins ha estrenado hace pocas semanas Jaz, la vertiginosa obra de Koffi Kwahulé. El trabajo y la apuesta fuerte de Atrium no es una novedad en Barcelona. Un repaso por los proyectos teatrales en activo muestra que en los últimos 3 años las salas que ADETCA (Asociació d’Empreses de Teatre de Catalunya) clasifica con un aforo inferior a 200 espectadores, son protagonistas de un teatro innovador de calidad. “Nos bautizaron como sala de nueva generación, a lo mejor sí que está pasando algo” sostiene Molins entre risueño y orgulloso.


Entrevista con Raimon Molins, coordinador y director general del proyecto Atrium.


El equipo fundador de la sala Atrium está también formado por actores con experiencia en formación y actuación como Mireia Trias, Patricia Mendoza, Carlos Duran. Entre todos hicieron posible que Barcelona encienda una estrella más en su histórico firmamento teatral.

Crisis y renovación

El siglo XXI empezó con buenos números para el teatro en Barcelona, pero poco a poco el panorama se fue ensombreciendo, especialmente para los teatros alternativos. En el año 2005, el cierre del espacio Artenbrut hacía presagiar tiempos difíciles para los teatros de pequeño formato.


Algunos de los proyectos de teatro alternativo, salas de pequeño formato y emprendimientos envergadura de las últimas temporadas.


Luego de la caída en ventas de entradas y cierre de salas de las temporadas 2004, 2005 y 2006, el teatro catalán parecía entrar en una etapa difícil. En la temporada 2005/2006 quedaban apenas 4 salas independientes según el informe de ADETCA. Pero a partir de esa temporada la tendencia se invirtió con la apertura, año tras año, de nuevos espacios. Unas concepciones de trabajo innovadoras intentaban no sólo atraer de nuevo la mirada del público, sino en el mismo movimiento, crear un nuevo espectador a través de un teatro más cercano. Y parece que la idea está dando buenos resultados. Renovación y creatividad vuelven a poner en pequeñas salas una cantidad de público récord en 2007/2008. Con un nivel de ocupación que superó el 50%, las 8 salas de menos de 200 espectadores que considera el informe de ADETCA ven ingresar en sus obras más de 120 mil personas. Esto significó un 8% más de espectadores que la mejor temporada anterior (la del 2002/2003 con 111 mil espectadores). Y también significó un incremento de más del 41% respecto de la temporada anterior.


El teatro en Barcelona está cambiando. El siglo XXI ha visto el ascenso y descenso de varias salas, pero la década del 2010 cierra con récord de espectadores y recaudación en plena crisis.


Esta etapa significó la apertura de nuevas salas como la Nau Ivanow, la Biblioteca de Catalunya, el Teatre del Raval, o el Teatre Gaudí Barcelona. Salas que se convirtieron en nuevas referencias sobre cómo trabajar y entender el teatro con autores locales y extranjeros en proporciones similares. . El público parece volcarse al teatro buscando lo que ni el cine de mejores efectos especiales puede lograr: el contacto íntimo con el público y el juego sutil entre ficción y realidad. Ese parece ser el secreto de las salas de pequeño formato.


“Me gustaría que esto fuera el principio de una cosa como en dominó, que salieran más salas, que de repente se haga un movimiento” (Raimon Molins)


Ya no son alternativas

En los informes anuales de ADETCA (Asociació d’Empreses de Teatre de Catalunya) las salas llamadas “alternativas” hace una década, pasaron a llamarse ahora “salas de menos de 200 espectadores”. Esto significa un gran cambio y no sólo de vocabulario. Los número son elocuentes si tenemos en cuenta que el conjunto de los 19 espacios teatrales que figuran en el informe de la temporada 2009/2010 mueven cerca de 2 millones de euros. Unos buenos números en momentos en que la economía no da signos demasiado visibles de recuperación. Además las salas de pequeño formato, que en el 2002 recibían el 5% de espectadores y el 1,65% de recaudación, recibieron el año pasado el 8,6% de los espectadores totales y el 2,99% de la recaudación total. Es probable que los números no parezcan tan significativos pero hablan de un crecimiento notable cuando todavía falta analizar los datos de la presente temporada.

Una sala para soñar

La sala Atrium no va a contracorriente de la crisis. Al contrario de lo que se pueda pensar, este teatro lleva casi un lustro de gestación y tiene su base en la enseñanza. El primer ladrillo del edificio lo constituye la apertura en Gracia del Estudi Atrium. “Hace ya cinco años que abrimos el Estudi y también por la misma época la Productora” nos cuenta Patrícia Mendoza con una sonrisa. Se trata de un espacio donde Raimon Molins, Mireia Trias y Txiki Berraondo profundizan en entrenamiento actoral y escénico. La mira estaba puesta en la producción de espectáculos y el montaje de obras. Pero no muchos teatros escucharon las propuestas de Atrium. Así surgió la necesidad de disponer de un espacio físico para montar todo aquello que, según Molins, “teníamos en nuestro disco rígido”. Pero abrir una sala es también difundir una cierta concepción del teatro y un cierto repertorio: “el epicentro de nuestro trabajo es el actor”, dice enfáticamente Molins observado por Mireia Trias mientras termina de acomodar los objetos de la nueva escenografía al final del ensayo.


Estar en el Festival GREC 2011 con Jaz es "un buen final de temporada porque nos integramos en la ciudad", sostiene Raimon Molins.


El proyecto de Molins y compañía, de momento, no recibe subvenciones para la sala debido a que prefieren trabajar a su ritmo. “Nos apoyamos en los ingresos de las clases y la productora” explican. “Cuando te pones en el lío de montarte una sala es para soñar lo máximo que puedas y exigirte lo máximo” concluye Molins.


Molins piensa que para montar las obras que proyectaba el grupo de Atrium era necesario que tuvieran su propio espacio.


Atrium en línea ascendente

El balance de la temporada es más que satisfactorio en Atrium. Huis Clos / A porta tancada fue todo un éxito entre enero y semana santa. Hasta pensaron en prorrogar las funciones. La dirección de Raimon Molins fue directo al texto, que trabajó con traducción propia. La expresividad medida de los actores (David Verdaguer, Anna Alarcón y Patrícia Mendoza) fue de la mano con la culpabilidad que los personajes van develando lentamente ante el público hasta la renuncia y la derrota final. Actuación sin estridencias, a cara lavada, pues ¿qué más necesitaría la contundencia del texto sartreano? En un espacio con personalidad nada ni nadie se repite. En abril subió a escena el texto en que Jules Laforgue reinventa un Hamlet acorde al siglo XIX. Con Hamlet-Laforgue el equipo de Atrium confió a Jordi Prat i Coll un proyecto complejo, justo a su medida. El texto tiene la peculiaridad de combinar dos épocas que parecen las favoritas de Prat i Coll: el tiempo del autor de los Sonetos y los años del simbolismo y los movimientos anteriores al expresionismo. La atmósfera barroca y puntillosamente construida acuna un Hamlet que traslada su pregunta por el ser a otra época. Molins lo interpreta de manera excelente conduciendo un texto muy difícil en compañía de Guillem Gefaell y Cristina Noguer. El quasi monólogo de Laforgue resulta así atrapante. Trabajo de acting puro, como sostiene el decálogo de Atrium.


El éxito de Huis clos/Aporta tancada fue mucho mayor al esperado por la sala Atrium.



El ritmo de Jaz constituye el tipo de desafíos que le gusta afrontar a Raimon Molins.


La obra de Koffi Kwahulé no era una novedad entre el equipo de la sala, pues ya la habían montado en otra ocasión. Pero a lo bueno siempre se vuelve. Jaz sube a escena con Txell Manyoses y Mireia Trias dirigidas por Raimon Molins. El Atrium Ensamble, ese conjunto musical del que pocos teatros pueden presumir, acompaña con jazz y música barroca una obra que también parece una partitura. El año se cierra en este nuevo espacio del mejor modo que un teatro independiente pueda soñar: participando como invitado en el GREC. Nadie lo hubiera pensado hace 4 años cuando la sala era un vago proyecto. Y para coronar la temporada, el mismo Kwahulé viajará especialmente a Barcelona para el estreno. Lo curioso es que el dramaturgo de origen marifleño sostiene que nunca va a ver sus obras luego de terminar de escribirlas. Parece un buen augurio. “Es un buen final de temporada”, sostiene Raimon Molins, “porque nos integramos en la ciudad, es muy importante”.


El actor y director Raimon Molins en la Sala Atrium.


Pero no se queda en los laureles y apunta al movimiento. La próxima temporada tendrán en cartel una obra de Heiner Müller (Quartett), una obra de autor español basada en Chéjov, y una obra sorpresa escrita especialmente para el Atrium. La apertura de nuevo teatro no deja de sorprender y consolida un panorama que puede crecer. “Me gustaría que esto fuera el principio y salieran más salas” sostiene esperanzado Raimon Molins. Ya no cabe duda de que el modelo de las salas pequeñas está empezando a cambiar el panorama del teatro, de los actores y de los dramaturgos. Bienvenidos al modelo de teatro del siglo XXI.


Molins habla de la próxima temporada 2011/2012.


Noticia editada por:

Pablo Alejandro Passols

hace 10 meses y 7 días

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