El periodista español Ignacio Ramonet, presidente honorario de Le Monde Diplomatique, ha denunciado hoy en Ecuador que el fundador de Wikileaks, Julian Assange, es víctima de una persecución para "silenciarlo".
Ramonet ha definido el caso Wikileaks como "una novela barata de espionaje, inventando toda clase de acusaciones para tratar de silenciarlo".
Wikileaks está filtrando 250.000 telegramas de los servicios diplomáticos estadounidenses, pero lo que quienes atacan a Assange no dicen es que este periodista ha verificado, como ha señalado Ramonet, que esas revelaciones "eran verdaderas antes de difundirlas a través de medios de comunicación".
Es curioso, porque nadie persigue ni acosa a los medios que están publicando lo que ya se empieza a conocer como el Wikigate. Tampoco se han aportado pruebas que desmientan la veracidad de lo que se está publicando. No. Al contrario, la Administración de EEUU --y se supone que más en concreto sus agencias de seguridad, que no servicios de inteligencia-- están utilizando todo un arsenal de maniobras para intentar acabar con el fundador de Wikileaks: sospechosas acusaciones de no menos sospechosos delitos sexuales, expulsión de la web de Assange de los servidores en que estaba alojada, bloqueo de cuentas y de aportaciones de apoyo a Assange a través de las tarjetas de crédito Visa y Master Card y del sistema de pagos Pay Pal...
Todas esas estrategias, lo que evidencian es que los trapos sucios que se están sacando a la luz son auténticos y que lo que ha hecho Wikileaks, como lo que están haciendo El País, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian –publicaciones nara sospechosas de radicalismo antimaericano, precisamente-- es ni más ni menos que lo que se considera la primera función social del periodismo, revelar aquellas informaciones que el ciudadano tiene el derecho de conocer.
Como recientemente subrayaba la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la respuesta de los EEUU en este caso "está siendo desesperada y peligrosa, porque va en contra de los principios fundamentales de la libertad de expresión y de la democracia".
Poca memoria tiene la Administración de Obama, que ha olvidado que la libertad de información y la libertad de expresión están grabadas, a través de la Primera Enmienda, en la Constitución de los Estados Unidos.
2
Comentarios

2 de 2 Comentarios
Sabas Pedra

7/01/11 13:40
bueno, menos es nada, por lo menos sacan a la luz algunos de los entresijos que existen detrás de las cortinas de humo con que esconden sus estrategias los diferentes gobiernos
anonymous

7/01/11 12:48
está muy bien sacar a la luz los trapos sucios, pero tampoco son cosas que nadie sospechara ya, y desde luego, no son los grandes disparates que realmente hacen los que dirigen el cotarro...