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Salidas a un callejón sin salida

Gonzalo de Melo

Laporta está nerviosísimo. Ferrer, Ingla y Benedito, por mucho que digan, también lo están; salen en los medios de comunicación con el típico argumento de que el número de firmas no es definitivo ni tampoco cuenta, al menos de manera real, en las elecciones a la presidencia. Razón no les falta, ya que Bassat arrasó en el número de firmas de las anteriores elecciones y no pudo ganar al que fue la cabeza visible del ‘Elefant Blau’. Eso sí, Rosell ya tiene la primera victoria moral. Ni sumando todas las firmas de los otros tres candidatos le alcanzarían. ¿Y por qué tanta diferencia? En primer lugar, porque Rosell lleva tiempo preparándose para estas elecciones. Y en segundo lugar, se han producido dos grandes problemas que se resumen en una sola persona: Joan Laporta. El que dejará de ser presidente del Barcelona el 30 de junio se ha mostrado errático y puede pagar muy caro (para sus intereses, por supuesto) el haberse decantado tan tarde por el candidato continuista. Godall no podía ser el candidato. Demasiado torpe y bocazas; un estilo tipo Ramón Calderón, que cada vez que abría la boca subía el pan. Laporta se decidió finalmente por Jaume Ferrer. Él debía poner la cara, mientras Laporta sería el que mandaría en la sombra. ¿Qué clase de presidente se decantaría por un hombre al que el club ha espiado? Oficialmente son cuatro los candidatos. Y el rival a batir es uno que empezó la maratón hace tiempo. Está en el quilómetro 15, mientras que los demás acaban de empezar. La única solución posible es, sin duda, que se unan. Dudo mucho que alguno, él solito, pueda batir al potentísimo equipo de Rosell. Lo más factible es que Ingla y Ferrer formen una misma candidatura. Y ni así creo que ganasen al candidato real. Laporta perdió demasiado tiempo al designar a su delfín. Y ahora se ve en un callejón sin salida, rodeado por todo el equipo de Rosell. Gonzalo de Melo


15/07/10 13:31

Tras más de un mes sin hablar del fútbol español, hoy es un buen día para romper esa estadística. Sandro Rosell ya avisaba, durante la campaña electoral, de la mala situación económica del club. Se estaba dilapidando, en cierto modo, el futuro económico de la entidad. Y por las palabras de Xavier Faus, vicepresidente económico del Fútbol Club Barcelona, la salud financiera del club es «delicada» según el máximo responsable económico del Barcelona.

Por el camino se han ido produciendo diversas aberraciones en forma de fichajes y de subidas estratosféricas en las fichas de los jugadores. El resultado es sencillo: el modelo es tan poco sostenible e inviable que las nóminas que se debían de haber pagado el 30 de junio aún no se han hecho efectivas. Sin ser una alarma, es un aviso muy serio para la tesorería del club.

Joan Laporta, consciente de que jamás se volvería a sentar en el palco del Camp Nou y de que se despedía como el mejor presidente (que no gestor) en la historia de la entidad, empezó a gastar y a gastar de forma irresponsable. Imprudente e inconsciente, Laporta se centró en su carrera política y dejó de lado el futuro económico de su queridísimo Barça.

Y a los hechos me remito. Se fichó a un central que jamás se adaptó (no tuvo tiempo para ello y los pitos del Camp Nou son demasiado insoportables para cualquier jugador) por una cifra astronómica y a los pocos meses se vende por diez millones menos. Sí, Guardiola también falla, ya que fue él el que exigió su fichaje, sin importar el coste final del mismo.

Se compró a Ibrahimovic y se malvendió a Eto’o por una cuestión de feeling. Nueva metida de pata del entrenador de Santpedor. Demasiado dinero para un delantero que no termina de adaptarse al juego de los azulgranas. De hecho, Bojan terminó la temporada siendo el delantero titular mientras Guardiola compartía el banquillo con la estrella sueca.

No quiero decir, con todo, que Pep sea un mal entrenador. Al contrario. Creo que es el mejor entrenador que puede tener el Barcelona; conoce el entorno, es canterano, sabe qué es lo que siente y lo que le pasa por la cabeza a un chaval de La Masia, por lo que sabe por quién apostar y, lo mejor de todo, gana jugando al fútbol.

Pero volvamos a la herencia que ha dejado Joan Laporta en las arcas del club. Guardiola se merece una, y muchas más, entradas aparte. El escándalo de los vicepresidentes espiados terminó de la forma más inesperada posible: Joan Oliver, director general del F.C Barcelona, no se lo debía creer cuando su amigo del alma le subió el sueldo hasta que los ceros se agotasen en su cuenta corriente.

El nuevo presidente, que en este caso fue Sandro Rosell, cogería la patata caliente y debería revertir la situación. Muchos de los jugadores de la primera plantilla, tal y como ya hemos comentado, se han hecho las fotos de rigor con Laporta tras rubricar sus nuevos contratos.

Los últimos meses de su presidencia fueron una ola de fotografías en el despacho dónde se cerraban los contratos y dónde el presidente quería, muy a su pesar, imitar a un dictador que gobernó y arrasó España durante casi cuarenta años. Lo quería dejar todo, en definitiva, atado y bien atado. Y sin duda que lo ha conseguido.

Rosell tiene varios retos en lo que a saneamiento de la economía del club se refiere. Tanto que se quejaba el bueno de Joan cuando ganó las elecciones en 2003; que si el club se va a pique, que el déficit es monstruoso…Según los números que maneja Xavier Faus, el club debe más dinero del que debía en el año 2003.

Volveremos a desempolvar los diccionarios de las coyunturas económicas complicadas. Las frases más manidas las llevamos escuchando desde hace un par de años: «Tocará apretarse los cinturones», «congelación o incluso bajada de sueldos», «deberemos seguir una política de austeridad», «todos nos deberemos sacrificar, empezando por los que más tienen [y terminarán pagando los platos rotos, en este caso, los socios del Barcelona]».

Tienen que ser demasiado rojos los números cuando se solicita un crédito por un valor de 155 millones de euros y que deberá ser devuelto en los próximos cinco años. A pesar de todo, y gracias en gran medida a las ventas de Touré y Chygrynskiy, la entidad deportiva catalana podrá gastarse 50 millones de euros en fichajes. 50 quilos que serán sinónimo de Cesc Fábregas.

Si Laporta hubiese sentido de corazón al Fútbol Club Barcelona, la herencia no hubiese sido la de un club que está a punto de ingresar en la UCI por problemas de salud financiera. Dejarse llevar por los problemas personales (ya que todo apuntaba a que el nuevo presidente sería Rosell y él se marcharía de rositas para preparar las elecciones de otoño para la Generalitat de Catalunya) no es el mejor ejemplo del que se autoproclama como el mejor presidente de la historia del club.

Por otro lado, empiezan los rumores sobre fichajes y las configuraciones de las plantillas. Estaremos atentos a todos los movimientos en el mercado europeo de fichajes y aquí se lo contaremos.

Gonzalo de Melo http://twitter.com/gonzalodemelo




14/06/10 8:24

Eso es lo que hizo ayer el socio del Barcelona. Reconoció al candidato más preparado y le negó a los demás la silla de presidente del Fútbol Club Barcelona. Rosell ha arrasado por una simple razón: ha propuesto, se ha mostrado dialogante, se ha preparado durante años y, sobre todo, ha contado con un equipo de colaboradores espectacular.

Las chapuzas no, Jan: La bofetada al candidato de Laporta (y al propio Laporta) ha sido espectacular. Es de esas que te giran la cara y te la queman por segundos. Ferrer ha demostrado ser incapaz de liderar un proyecto en el que él era la cara visible y Laporta se las daba de jefe en la sombra. Una especie de Rockefeller en manos de José Luís Moreno.

No puedes basar el 80% del discurso de tu campaña cargando contra el favorito: ¿Qué ha propuesto el señor Ingla? Continuismo, un buen grupo de trabajo y mucha, mucha leña a Sandro. Ingla es capaz de hacer las cosas mejor. Se le ha visto sobreexcitado durante la campaña y demasiado beligerante. Él es mejor de lo que nos ha mostrado.

El otro “ganador”: Nadie había invitado a Benedito al banquete. Y al final ha sido de los que más ha comido. Se ha comido a dos vicepresidentes y ha sido el otro ganador de las elecciones. Su imagen cercana, lejos de las acusaciones y rabietas de Ingla y Ferrer, ha dado resultado. Publicidad y haber machacado a dos ex directivos. ¿Qué más quieres, Benedito?

Presidente de récord: 61,35% de los votos en unas elecciones de altísima participación, por lo que la victoria electoral es mucho más que una victoria. Es demostrar que el trabajo de equipo y el trabajo de varios años tiene sus frutos. Algunos se siguen acordando de que fue él el encargado de contratar a Ronaldinho y Deco.

Al final no hubo alternativa: Los acercamientos entre los otros tres candidatos no fructificaron. A pesar de eso, no hubiesen ganado ni que se hubiesen unido. A eso se le llama arrasar. Ni el juego sucio ha podido con la candidatura de Rosell.

Gonzalo de Melo




3/06/10 7:12

Laporta está nerviosísimo. Ferrer, Ingla y Benedito, por mucho que digan, también lo están; salen en los medios de comunicación con el típico argumento de que el número de firmas no es definitivo ni tampoco cuenta, al menos de manera real, en las elecciones a la presidencia. Razón no les falta, ya que Bassat arrasó en el número de firmas de las anteriores elecciones y no pudo ganar al que fue la cabeza visible del ‘Elefant Blau’.

Eso sí, Rosell ya tiene la primera victoria moral. Ni sumando todas las firmas de los otros tres candidatos le alcanzarían. ¿Y por qué tanta diferencia? En primer lugar, porque Rosell lleva tiempo preparándose para estas elecciones. Y en segundo lugar, se han producido dos grandes problemas que se resumen en una sola persona: Joan Laporta. El que dejará de ser presidente del Barcelona el 30 de junio se ha mostrado errático y puede pagar muy caro (para sus intereses, por supuesto) el haberse decantado tan tarde por el candidato continuista.

Godall no podía ser el candidato. Demasiado torpe y bocazas; un estilo tipo Ramón Calderón, que cada vez que abría la boca subía el pan. Laporta se decidió finalmente por Jaume Ferrer. Él debía poner la cara, mientras Laporta sería el que mandaría en la sombra. ¿Qué clase de presidente se decantaría por un hombre al que el club ha espiado?

Oficialmente son cuatro los candidatos. Y el rival a batir es uno que empezó la maratón hace tiempo. Está en el quilómetro 15, mientras que los demás acaban de empezar. La única solución posible es, sin duda, que se unan. Dudo mucho que alguno, él solito, pueda batir al potentísimo equipo de Rosell.

Lo más factible es que Ingla y Ferrer formen una misma candidatura. Y ni así creo que ganasen al candidato real. Laporta perdió demasiado tiempo al designar a su delfín. Y ahora se ve en un callejón sin salida, rodeado por todo el equipo de Rosell.

Gonzalo de Melo

Para mayor información, entre en: http://elfutbolnotieneprecio.blogspot.es/